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Al contado

Jesús Nuño de la Rosa.

Una cosa es la familia y otra el negocio

Agustí Sala

A medida que crecen las ramas en el tronco común, si no lo hacen en orden (acuerdos, protocolos, salidas a bolsa...), todo puede acabar en desastre

La que probablemente es una de las mayores las fortalezas de una empresa familiar, la unión de parentesco y el sentido de pertenencia, puede convertirse a la vez en una de sus peores amenazas. La emotividad y los sentimientos fruto de esas relaciones de cosanguinidad se transforman, en ocasiones, en un arma de doble filo. Si sucede en las sociedades anónimas en las que no predominan los parientes, cómo no va a pasar cuando existen vínculos familiares entre los protagonistas. 

Y es que cuando en una compañía familiar no perfilan y separan completamente familianegocio y gestión en algún momento se desatan las batallas, o las preguntas como "¿Por qué él y no yo?" o "¿Por qué tú y no él?". Entonces se viven episodios dolorosos como cuando la mayoría de los hijos están en contra del padre, como pasó en Eulen; o en contra de la madre, como en la galletera Gullón, aunque finalmente firmaron la paz. Tampoco en gigantes como L'Oreal se han librado de estas disputas.

Es por eso que en el mundo de las compañías familiares circula un dicho un tanto apocalíptico: "Padre bodeguero, hijo caballero y nieto pordiosero". Y lo que describe de manera tan ilustrativa son las dificultades que atraviesan estas empresas al llegar a la tercera generación, aunque a veces los problemas pueden surgir antes por prevalencia de la emotividad sobre la razón. En todo caso, a medida que crecen las ramas en el tronco común, si lo hacen sin orden (acuerdos, protocolos, bolsa...), todo puede acabar en desastre. Y más cuando de hermanos presa de los celos o malavenidos se pasa a sobrinos, primos... 

El último gran ejemplo es el conflicto vivido en El Corte Inglés. Se ha resuelto, por ahora, con el cese de Dimas Gimeno y el nombramiento de un presidente, el quinto de toda su historia, Jesús Nuño de la Rosa, que carece por primera vez de vínculos de sangre con las familias propietarias.

Profesional y gran conocedor de la casa, al ser uno de los protagonistas del éxito de la filial Viajes El Corte Inglés, ha gozado del aval de Marta y Cristina Álvarez, las hijas del fallecido presidente Isidoro Álvarez, que eligió como sucesor al hoy cesado; así como con el apoyo de la mayoría del consejo de administración.

Ahora tendrá que procurar que reine la paz entre las ramas familiares. Y todo ello sin distraerse ni perder de vista la competencia de un coloso como Amazon, la reducción de la deuda del grupo o la posible salida a bolsa de la compañía.

La moraleja es que una cosa es la familia y otra el negocio, aunque puedan ir de la mano. Hay que aplicarlo por el bien de la empresa y de la familia. Y cuanto antes, mejor.