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LARGO PLAZO

Vergüenza

Vergüenza

Olga Grau

Si algo les sobraba a los bancos durante la crisis eran pisos vacíos y el Gobierno dejó que fueran a manos de inversores con rebajas del 70% en vez de crear un parque de vivienda social de alquiler

La burbuja de la vivienda fue la perdición de España. Su pinchazo se llevó por delante a las cajas de ahorros, dejó sin hogar a miles de personas y generó una gigantesca bola de deuda pública que hipotecará a las generaciones futuras. Lo lógico después de tanto sufrimiento sería haber aprendido algo. Sin embargo, nada más lejos. Tras cinco años de recuperación económica los precios de la vivienda están disparados de nuevo al mismo ritmo de antes de la crisis y en las grandes ciudades encontrar un piso de alquiler a un precio asequible es misión imposible. 

La vivienda de alquiler social supone un 3,5% del mercado total, mientras que los pisos de propiedad representan  un 77,1% y el alquiler a precio de mercado, un 13,8%, según señala el estudio El estado de la vivienda en Europa publicado por el instituto europeo de vivienda Housing. Francia tiene un 16,8% de pisos de alquiler social, Holanda un 30% y Alemania tan solo un 3,9%, aunque el parque de viviendas de alquiler supone más de un 50%, lo que presiona los precios a la baja.

¿Cómo puede ser que después de diez años de crisis nadie se haya preocupado de crear un parque de vivienda de alquiler asequible en España? Los políticos dirán que no había dinero, pero lo que no hubo fue voluntad. Si algo les sobraba a los bancos eran pisos vacíos y si algo necesitaban era una regulación favorable y dinero para tapar sus agujeros. Cualquier Gobierno hubiera sabido que tenía la posición de fuerza para negociar. Es cierto que los balances de la banca no permitían regalar los pisos o el rescate hubiera sido mucho mayor, pero se podrían haber buscado fórmulas creativas. Por ejemplo, una cesión temporal de pisos de los bancos a ayuntamientos y a comunidades autónomas con una opción de compra y pago en diferido.

El traspaso de viviendas de los bancos rescatados al banco malo se hizo con descuentos superiores al 60% respecto al valor en libros. Las entidades financieras también vendieron paquetes de ladrillo a fondos buitre con rebajas de hasta el 70%. La reestructuración del sector ha sido el germen de una nueva euforia en la bolsa española aliñada con la creación de las sociedades cotizadas anónimas de inversión en el mercado inmobiliario (socimis). 

Estas firmas tributan al 0% sobre los beneficios obtenidos a cambio de poner activos inmobiliarios de alquiler en el mercado. Un régimen fiscal tan beneficioso en comparación con las rentas del trabajo es a cambio de generar oferta para que bajen los precios. Pero, ¿cuántos pisos están alquilando y a qué precio? La bolsa les aplaude más que los arrendatarios.

Si una familia no tuviera que pagar más de un tercio de sus ingresos totales para tener un lugar en el que vivir, España solventaría un problema social de primera magnitud que genera un nivel de estrés muy elevado en las personas y ralentiza la emancipación de los jóvenes. 

La crisis ha sido una gran oportunidad perdida. Y puestos a pensar mal no habrá sido solo por imcompetencia de los políticos, si no más bien por falta de voluntad. Ellos sabrán por qué.