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IDEAS

Yo la vi primero

Yo la vi primero

Desirée De Fez

El lunes Netflix estrenó 'Aniquilación', película de ciencia ficción dirigida por Alex Garland en torno a la que había mucha expectación. Al poco tiempo, antes incluso de que pasaran las cerca de dos horas que dura, empezaron a llover en internet las críticas y, sobre todo, las microcríticas. El efecto era similar al diluvio de 'likes' y comentarios que cae sobre la foto del más famoso de Instagram. Y las opiniones, salvo excepciones, tampoco eran diferentes a las que activa esa red social: impulsivas, polarizadas y extremas (del elogio desmedido al destrozo).

Igual solo nos hemos adaptado a la urgencia del presente y hemos acelerado por instinto el proceso de selección y criba

Una de las muchas cosas que han traído consigo los brutales cambios actuales en la manera de hacer y consumir audiovisual es, sin duda, el auge de la crítica exprés, la rapidez y el ímpetu con los que nos ventilamos las películas. No hablo tanto de los críticos profesionales, que hasta escribiendo a contrarreloj debemos detenernos en las películas, como del crítico que todos llevamos dentro. No escribo de todas las películas que veo, y como espectadora me dejo llevar a menudo por esa furia: quise ver 'Aniquilación' en cuanto la subieron, aún no había acabado y ya sabía que era buenísima y, si no me llega a pillar desbordada, me habría lanzado a tuitear sin filtro. No habría sido la primera vez. Y fijo que con el próximo estreno-acontecimiento 'online' (no es un fenómeno exclusivo del VOD, pero la facilidad de acceso al filme acelera el proceso) entraré de cabeza en tan excitante competición: "Yo ya la he visto: obra maestra" / "Yo ya la he visto: horrible".

Pese a disfrutar del juego, hasta hace unos días pensaba que todo esto era injusto, que nos estábamos ventilando las películas con una desfachatez importante. Ahora no lo tengo tan claro. Igual solo nos hemos adaptado al presente y, más que responder con actos reflejos (esas opiniones exprés y, en principio, pasionales), simplemente nos hemos acostumbrado a la urgencia y hemos acelerado por instinto –y supervivencia– el proceso de selección y de criba. Abro el debate. Eso sí, estoy convencida de que, al final, las películas buenas pueden con los tuits rabiosos y las malas, vencidos los 'hypes' insólitos, se acaban desvaneciendo.

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