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La huelga internacional del 8-M

Cartel Hacia la Huelga feminista para el 8 de marzo 2018

Escucha a una mujer... como escuchas a un hombre

Estrella Montolío

La sociedad sufre una sordera selectiva que ha acabado siendo un sesgo cognitivo discriminatorio de género

Tres expertas internacionales, Mary Beard, catedrática de Cambridge y premio princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2016; Sheryl Sandberg, economista premiada y número dos de Facebook, y Rebecca Solnit, ensayista y periodista de fama, han demostrado en sus libros y exitosas conferencias que un importante porcentaje de la actividad comunicativa más habitual en los ámbitos profesionales está clara y negativamente marcada para las mujeres por el sesgo de género.

Beard recuerda que ya en 'La Odisea' aparece un episodio de menosprecio comunicativo hacia las mujeres que toman la palabra en público. Telémaco, como parte de su proceso de dejar de ser un joven y convertirse en un "modélico" hombre adulto, silencia a su madre, Penélope, ante sus invitados y la envía a su cuarto. Como se ve, hacer callar a las mujeres y recluirlas en el espacio doméstico forma parte de nuestra cultura social desde hace al menos… ¡3000 años!

La voz femenina suele no tener valor, carece de autoridad, de poder, de saber y de legitimidad

Sandberg cuenta cómo ella misma, que forma parte de la élite directiva de Silicon Valley, ha conocido reiteradamente la experiencia de ser interrumpida en público por un hombre (o por una mujer, porque nadie está libre de los prejuicios de género), mientras sus compañeros varones disfrutaban del privilegio de acabar su intervención sin interrupciones. Documenta su experiencia con estudios incontestables que muestran la prevalencia de esta costumbre reiterada de interrumpir a las mujeres. Sandberg nos recuerda las 16 palabras que, según la asesora en comunicación Soraya Chemaly, toda mujer profesional debería aprender: "Deja de interrumpirme. Lo que acabo de decir no hace falta que tú vuelvas a explicarlo".

Solnit convirtió en viral la expresión "los hombres me explican cosas" o 'mansplaining'  ('machoexplicación', según Fundéu), elegida una de las palabras del año por 'The New York Times' en el 2012, término que alude al fenómeno de que un hombre explica con tono condescendiente y paternalista a una mujer algo que ella ya sabe, a veces, incluso mucho mejor que él.

Les aseguro que el 95% de las académicas, profesionales y directivas con las que trabajo conocen y han vivido todos y cada uno de estos tres fenómenos comunicativos, yo incluida.

El valor de la voz

¿Qué tienen en común hacer callar a las mujeres, interrumpirlas cuando toman la palabra o dar por sentado que no saben? Pues la idea, sólidamente asentada en la sociedad y en los medios de comunicación, de que la voz de las mujeres no tiene valor, carece de autoridad, de poder, de saber y de legitimidad. Y, en consecuencia, no se las escucha. O se adopta ante la voz femenina una actitud parecida a como se escucha a un niño.

Aquí radica el núcleo del problema: la sociedad sufre una sordera selectiva que ha acabado siendo un sesgo cognitivo discriminatorio de género cuando quien habla es una mujer.

Uno de los mensajes atronadores de este 8 de marzo para todos nosotros, hombres y mujeres, es: asegúrate de que escuchas a una mujer como escuchas a un hombre.

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