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El PLANTE DEL PODER JUDICIAL A TORRENT

Los palmeros

Emma Riverola

Mientras Twitter ardía, el presidente del Parlament y la decana del Col·legi de l'Advocacia se mostraban juntos y en actitud distendida en la cena posterior al acto

Roger Torrent mentó la bicha en el Col·legi de l’Advocacia de Barcelona y se armó el lío. Hablar de presos políticos ante el ministro de Justicia y los miembros del TSJC es algo parecido a lanzar cardos con espinas al auditorio. Y a más de uno le escoció. La cúpula judicial catalana abandonó la sala. El ministro se quedó y el resto de los asistentes se dividió entre aplausos, abucheos y perplejidad. Perfecto reflejo de estos días. En el momento de máxima tensión, el presidente del Parlament insistió en finalizar su discurso mientras la decana del Col·legi, Maria Eugènia Gay, le amonestaba por su intervención. Al fin, Torrent acabó y la disputa se mudó a las redes.

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El ilustre sanedrín de la agit-prop independentista se apremió a exigir la dimisión de la decana por amonestar a Torrent. A otros les parecía que él había confundido la representación de la institución con un mitin, más en un acto al que asistía como invitado. Mientras los hooligans llamaban a las lapidaciones, apareció una imagen de la cena posterior al acto y, ¡oh, sorpresa!, vimos a Torrent y a Gay, uno junto a otro, en actitud distendida, compartiendo sonrisas.

Llevamos años de política de gestos. Más bien, de pantomima. Y así nos va. Es lógico que los palmeros quieran seguir manteniendo su sueldo, pero que superen en acritud a los actores principales no contribuye, precisamente, a la serenidad. Al fin, ya no se sabe si aplauden o azuzan. 

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