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ANÁLISIS

El palmarés de los Gaudí, no por esperado menos importante

Quim Casas

Los galardones de los últimos premios Gaudí reafirman lo que ya se intuyó en el festival de Berlín, se empezó a certificar en el de Málaga y quedó refutado con la elección por parte de la Academia cinematográfica española para competir en los Oscar, aunque luego no pasará el corte estadounidense: 'Estiu 1993' es una (la) de las películas del año, la mejor producción catalana y una de las mejores en el ámbito español. Hace una semana ganó en los premios Feroz, ayer consiguió los más importantes en los Gaudí y el sábado que viene esperan turno los Goya, en los que parte como clarísima favorita.

La carrera de la formidable película de Carla Simón es meteórica. Además, ha tenido muchos aciertos en su estrategia de promoción, lo que siempre ayuda si, por supuesto, la materia prima es buena. Y la materia es excelente en esta evocación pausada, sin apenas levantar la voz, de experiencias propias de la directora vertidas en imágenes con un tono más o menos naturalista y ecuánime. Parece sencillo lograr esa transparencia, pero no lo es en absoluto.

 Es un filme sobre el pasado, la infancia, el recuerdo, la pérdida, la adaptación a un nuevo hogar y la aceptación. De forma coherente, ha ganado también los premios a la mejor dirección, guión y montaje, así como el de actriz secundaria para Bruna Cusí. Me atrevería a decir que de no conseguir David Verdaguer el premio al mejor protagonista masculino por' Tierra firme', podría haberle caído al presentador de la gala el de actor secundario por su trabajo en 'Estiu 1993', una película de autora pero un filme de equipo.

'Estiu 1993' e 'Incerta glòria' eran las dos producciones catalanass del año. No había muchas más premiables

'Incerta gloria' de Agustí Villaronga ha obtenido más galardones, pero menos importantes, básicamente los que avalan la notoria reconstrucción de un tiempo pretérito. Eran las dos producciones catalanas del año. No había muchas más premiables (habladas en catalán) y todo parece indicar que en los próximos meses será más difícil realizarlas. Las crisis políticas ayudan tan poco como las económicas a la normalización no solo de una cinematografía, sino de un paisaje cultural propio y estable. 'Estiu 1993', que ha cosechado buenos réditos comerciales y excelente aceptación de la crítica, es decir, un convencimiento generalizado, que es otra cosa también dificultosa de alcanzar, es un soplo revitalizador en un terreno que empezamos a intuir más yermo que nunca.

La paridad de los premios entre mujeres y hombres es otro detalle a tener en cuenta en un momento tan delicado como el actual; además, refuta el lógico y necesario talante reivindicativo que todas las galas cinematográficas están adquiriendo, sea en cuestiones de género, de raza o de corrupción. Otra cosa es el tema de la cuestión lingüística, un tanto ilógico ya que da o quita películas de categorías.

Catalanidad 

'Tierra firme' y' Julia ist' son dos películas tan catalanas como las cuatro nominadas “de habla catalana”. Que una sea en inglés porque la acción transcurre en Londres y la otra en alemán (pero también en catalán) porque relata la vida en Berlín de una estudiantes barcelonesa Erasmus, no le resta catalanidad: son todas ellas películas producidas aquí y que ayudan a cimentar una industria mucho más compleja que la madrileña o la vasca.

Nunca he entendido esta partición o segmentación por cuestiones idiomáticas y quizá lo normal sería que 'Tierra firme', 'Estiu 1993',' Julia ist', 'Incerta glòria' y 'Brava', por ejemplo, compitieran en la misma categoría como mejor película y ya está. Por el contrario, no hay problema alguno en que Verdaguer rivalice como mejor actor con Ricardo Darín ('Nieve negra') y Antonio de la Torre ('Abracadabra'). Al fin y al cabo, el único actor de los nominados que habla catalán en su película es Marcel Borràs, en 'Incerta glòria'.

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