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DOS MIRADAS

12.000 libros, testigos del maestro, se reúnen en un espacio de la Biblioteca de la Universitat de Girona, donados por su hija Amalia

Jordi Cornudella explicaba que Joan Ferraté había contemplado la posibilidad de comprar una casa en el Maresme, cerca de la vivienda de su amigo, a fin de convertirla en el lugar donde instalar definitivamente una biblioteca de más de 12.000 volúmenes, "unos libros que arrastró a lo largo de los años en todas sus mudanzas". 

La fijación de Ferraté se debía al hecho incuestionable de que "la sabiduría reside en los libros" y que, como comentaba Cornudella, la experiencia vicaria que proporcionan se acerca mucho (hasta el punto de poder sustituirla) a la propia experiencia vital en su conjunto. 

Ferraté, siguiendo el ejemplo de Kavafis, que escribió el poema 'Tumba de Lisias, el gramático', deseaba que lo enterraran allí mismo y que los amigos y los que quisieran acercarse a la sabiduría, a través de los libros, pisaran la tierra que le acogía justo antes de entrar en la casa que hacía de biblioteca.

Un espacio para la memoria

Ferraté no compró la casa y tampoco fue enterrado allí, claro, pero, ahora, aquellos volúmenes se reúnen, testigos del maestro, en un espacio de la Biblioteca de la Universitat de Girona, donados por su hija Amalia. 

Diremos, como Kavafis, que "así nosotros podremos ver y honrar su tumba / cuando vayamos a hurgar en medio de sus libros". Y quien dice su tumba dice su memoria. La del hombre que nos enseñó a leer y a entender que se lee "justamente para saber cómo está hecho el mundo".  

Temas: Bibliotecas

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