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Una iniciativa exitosa

Fotomomtaje de un cartel promocional de la serie de Netflix House of cards, con su ya exprotagonista, Kevin Spacey. 

#MeToo: el fin del silencio cómplice

Lourdes Muñoz Santamaria

La campaña mundial contra el acoso a las mujeres nos deja aprendizajes y resultados positivos


La actriz estadounidense Alyssa Milano lanzó un mensaje con la etiqueta #MeToo. Miles de mujeres de todo el mundo han publicado en redes sociales que han sufrido abusos o acoso sexual. En solo 24 horas se publicaron más de 50.000 mensajes. El éxito de la campaña #MeToo reside en apelar a cada mujer, a todas. Al ser iguales que todas, todas somos susceptibles de ser acosadas, por tanto tú no eres ni peor, ni culpable por haber sido acosada. Simplemente, eres mujer y por tanto puedes ser víctima de acoso.

Lo mejor de la campaña #MeToo es que existen resultados concretosAcosar ha dejado de salir gratis a algunos hombres públicos, o bien hombres admirados que aprovechan su poder para abusar de mujeres. Algunos sospechosos habituales han soportado consecuencias y también han caído mitos. Hombres admirados, ahora sabemos que han acosado a otras mujeres (Harvey Weinstein ha perdido su trabajo y su membresía en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood o se prescinde de Kevin Spacey y se suspende la serie 'House of cards').

El ciclo del rechazo de la violencia –denuncia individual, acción colectiva, visibilización del problema, denuncia de la complicidad, rechazo social y castigo– se ha desencadenado a gran velocidad. En la era de las redes las etapas se queman de forma fulminante, y en esta ocasión, con un resultado positivo para los derechos de las mujeres. El contagio en red ha hecho que también las denuncias hayan llegado al Parlamento Europeo y al Parlamento de Westminster. 

Vergüenza 

Estos días, algunas personas se han referido al acoso sexual como una epidemia silenciosa. Durante muchos años, las mujeres han vivido el acoso sexual como algo de lo que no se hablaba, algo privado, algo que avergonzaba admitir. El efecto de #MeToo saca a la luz eso que las mujeres habían callado y lo convierte en un movimiento. Lo más importante de #MeToo es el fin del silencio cómplice. Por lo menos, de forma temporal. El silencio del entorno da impunidad a los agresores. En cambio, la transparencia hace que las vergüenzas sean públicas. Por ejemplo: se ha sometido a un juicio moral a la industria del cine de Estados Unidos.

Entretodos

«Este es un momento para que hombres, mujeres, personas que son supervivientes y que han estado manteniendo estas historias en la boca del estómago, sean escuchadas y creídas», explicó una defensora de los derechos de las mujeres. No olvidemos que el acoso es una violación sistemática de los derechos fundamentales; las mujeres tenemos el derecho a vivir sin que nadie nos violente o nos moleste. Tenemos derecho a vivir tranquilas.

#MeToo nos deja aprendizajes y resultados positivos. El éxito de aludir a todas, la eficacia de las consecuencias sobre algunos agresores y el fin de la impunidad del silencio cómplice que conlleva el gran mensaje: «Os denunciaremos todas en público». El siguiente avance social sería que más hombres ayuden a romper el silencio cómplice. 
 

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