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IDEAS

 Charles Manson, durante una entrevista en prisión, en 1989.

STRINGER (Reuters)

Charles Manson, asesino pop

Ramón de España

Junto a Jack el Destripador es el asesino que más ha fascinado a la industria audiovosual

El cadáver de Charles Manson aún no se había enfriado cuando Quentin Tarantino anunció su intención de dedicarle un próximo largometraje. Hace unos días, Charlie se le aparecía al protagonista de la última temporada de 'American Horror Story' para asesorarle en su desquiciado plan de instaurar una dictadura en Estados Unidos. Hace un par de años, la serie 'Aquarius', protagonizada por David Duchovny, el agente especial Mulder de 'Expediente X', contaba con Manson como personaje fundamental: la acción transcurría en los meses previos a las matanzas del 8 y 9 de agosto de 1967, cuando fueron asesinados por la familia del chiflado de Charlie Sharon Tate, embarazada de ocho meses y medio, cuatro amigos suyos y el matrimonio compuesto por Leno y Rosemary Labianca.

Junto a Jack el Destripador, Charles Manson es el asesino que más ha fascinado a la industria audiovisual, contribuyendo a que los asesinos en serie se convirtieran en un subgénero en sí mismo. Nadie duda que hay algo malsano en esa fascinación, como lo hay en los admiradores de los serial killers o esas pobres chicas que les envían cartas a la cárcel y creen que junto a ellas alcanzarán la redención (el propio Charlie estuvo a punto no hace mucho de contraer matrimonio con una de esas almas perdidas y algo estúpidas).

 Manson quiso triunfar en la música, pero no lo logró. Cuando llegó a su penal Phil Spector, condenado por matar de un disparo a una pobre infeliz que cometió el error de acompañarlo a casa, le dio la tabarra para que le produjera un disco. Exactamente lo mismo que había intentado, cuarenta años atrás, con los Beach Boys, de los que fue hincha y gorrón hasta que se lo quitaron de encima porque les daba un mal rollo tremendo.

Tras toda una vida en el reformatorio y la cárcel, los años sesenta le ofrecieron la posibilidad de ser alguien, y no la desaprovechó. Puede que se le friera el cerebro en la cárcel, leyendo sobre nazismo y espiritualidad hindú, pero es evidente que tenía la labia suficiente para convencer a una pandilla de desgraciados de que era un  mesías o, por lo menos, un mago, que era como le llamaban al principio.

Manson ha sido un icono pop hasta su muerte. Aunque lo único que hizo, en realidad, fue darle la puntilla a los años sesenta.

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