19 feb 2020

Ir a contenido

LA CLAVE

El empresario catalán Oriol Soler y el ciberactivista Julian Assange

EL PERIÓDICO

Dime con quién andas...

Enric Hernàndez

Algún día habrá que aclarar si el sanedrín independentista, a falta de mejores apoyos, llegó a acuerdos con la máquina de injerencias del Kremlin

Raül Romeva, de los 'exconsellers' presos el que menos trienios suma como independentista, transitó hace pocos años del federalismo de Iniciativa per Catalunya, una década como eurodiputado, al independentismo de Junts pel Sí, ni más ni menos que como cabeza de cartel el 27-S. Al estrenar la 'conselleria' de Relacions Exteriors, mostró un compromiso inequívoco: "Construir el ministerio de una nueva república."

De los 134 millones de euros que ha gestionado Romeva se ignora con precisión cuántos se destinaron a tejer las complicidades diplomáticas imprescindibles para asegurar el feliz alumbramiento de la república catalana. El balance, por contra, sí resulta tangible: ningún jefe de Estado o gobierno, cancillería ni parlamento del mundo ha reconocido a Catalunya como un nuevo estado desde que el Parlament así lo proclamó el 27 de octubre. Los esfuerzos de la Generalitat, sin duda voluntariosos, han resultado a todas luces baldíos.

Menos obvias son las secretas alianzas que han puesto del lado de la causa soberanista a 'hackers' supuestamente radicados en Rusia y Venezuela, a medios de comunicación falsarios y afines al Kremlin o a estrellas de Twitter como el ciberactivista Julian Assange y el exempleado de la CIA Edward Snowden.

"Hechos ALTERNATIVOS"

Como hicieron ante el Brexit y las presidenciales de EEUU, los sospechosos habituales difundieron bulos como noticias, 'fake news', para manipular el debate público sobre Catalunya creando "hechos alternativos", en jerga del equipo de Donald Trump. Si los impulsores de esta campaña global de tergiversación pretendían patear a Occidente en las posaderas de España, el éxito ha sido descriptible. Eso sí, al soberanismo catalán le sirvió para apuntalar ante los suyos la ficción de que el mundo le esperaba con los brazos abiertos.

La cita de Carles Puigdemont con Dana Rohrabacher, el congresista de EEUU favorito de Vladimir Putin, y la reciente visita a Assange de un asesor del 'expresident' alimentan las sospechas. Algún día habrá que aclarar si el sanedrín independentista, a falta de mejores apoyos externos, llegó a acuerdos con la máquina de injerencias rusa. Dime con quién andas...