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Kurdos de Kirkuk participan en una protesta frente al Consulado estadounidense en Erbil. 

GAILAN HAJI / EFE

¿Por qué los kurdos de Irak congelan el referéndum?

Eugenio García Gascón

La semana pasada, después de solo tres horas de combates, el ejército de Bagdad capturó Kirkuk y una amplia zona que hasta entonces estaba en poder de los kurdos iraquíes. Kirkuk es una ciudad rica en petróleo y multiétnica, que pasó a estar de nuevo en poder del gobierno de Bagdad. Desde entonces, millares de kurdos han huido de la ciudad por temor a represalias.

El referéndum del 25 de septiembre por la independencia del Kurdistán que ganó el sí ha activado el gatillo para la violencia de los últimos días, una violencia que ahora trata de frenar el mismo Gobierno regional kurdo de Masud Barzani que ha conducido a esta situación desoyendo las advertencias de Bagdad y de prácticamente todo el mundo.

Tan solo dos países se sienten felices con el camino emprendido por el Kurdistán iraquí: Israel y Arabia Saudí. El martes, el primer ministro Benjamín Netanyahu reiteró públicamente una cosa que desde hace años está muy clara y que han dicho numerosos funcionarios hebreos: que Israel apoya incondicionalmente la independencia del Kurdistán.

Los saudís, que están a partir un piñón con Israel, se han subido al mismo carro. Los intereses de los dos países son idénticos en este asunto. La creación de un nuevo Estado en el Kurdistán iraquí, con independencia de que después se extienda o no a la región kurda en otros países de la zona, debilita a tres grandes rivales de Israel y Arabia Saudí: Irak, Turquía e Irán, y por lo tanto va en beneficio de Tel Aviv y Riad.

En el plebiscito de septiembre votaron el 72,8 de los censados y los favorables a la independencia fueron el 92,7 de cuantos depositaron la papeleta en las urnas. El Gobierno regional consideró que con estos resultados debía seguir adelante y abrir el proceso de independencia. Naturalmente, el Gobierno de Bagdad se opuso y enseñó los dientes a los kurdos cuando estos certificaron que el plebiscito era vinculante.

En este contexto, el Gobierno regional ha decidido “congelar” el resultado del referéndum. ¿Por qué ha optado Barzani por esta decisión? Es muy probable que se haya producido una presión de Estados Unidos. Washington apoya militar y políticamente a las dos partes contra el Estado Islámico, y no sería extraño que le haya pedido a Barzani que reduzca la tensión en un conflicto que puede causar mucho daño.

Independencia de facto

No hay que olvidar que la campaña para el referéndum de la independencia no fue abierta, o al menos no hubo un debate abierto. Desde el 2003, cuando Estados Unidos invadió Irak y depuso a Saddam Hussein, los kurdos iraquís han disfrutado en la práctica de una independencia casi absoluta con respecto a Bagdad, se han gobernado a sí mismos y también han amasado una cuantiosa deuda externa.

Todo indica que Barzani ha estado jugando con las emociones de su gente y con su apego a la bandera kurda, y que ahora, cuando se tienen que enfrentar a la cruda realidad de una situación compleja y carece de los apoyos internacionales necesarios, ha tenido que obrar con sensatez y dar marcha atrás.

Temas: Kurdistán Irak