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Como una experimentada banda de rock

Albert Guasch

Afirmó en una entrevista a este diario Ron Wood, guitarrista de los Rolling Stones, que aquellos que se acercasen ayer al concierto de Montjuïc iban a ver "el futuro del rock and roll". Una declaración que invitaba a la media sonrisa. Como decir que Buffon es el futuro de la portería de la selección italiana. Seguro que vieron un espectáculo sólido y profesional quienes optaron por subir a la montaña de Montjuïc. Como siempre. Ya leeremos la crítica de Jordi Bianciotto, pero precipitémonos y presumamos desde aquí que no hubo nada de lo que sorprenderse. Canciones conocidas, un show previsible, todo muy fiable. Un poco como el Barça últimamente.

Ahondando en esta idea, se diría que el equipo de Ernesto Valverde se comporta como una banda de rock altamente experimentada. Sabe lo que hace, sabe lo que le conviene. Tiene un repertorio sólido y siempre encuentra maneras de sacar adelante sus citas con el calendario y su audiencia. ¿Pero entretiene? A gustos, claro. Hay gente a la que no le importa escuchar Satisfaction por millonésima vez. Habrá aficionados contentos de ganar aunque sea con un gol en propia puerta, que esto es la Champions. "Yo no me aburro", proclamó con su característica suavidad Valverde al ser interpelado por ello tras el partido.

Apuesta por Sinatra

Aceptemos que lo que se desarrolló en Lisboa fue más bien espeso en un ambiente tirando a infernal y donde se adopta, en las gradas, a Frank Sinatra y no a los Stones antes de los partidos. Espeso fue también el triunfo en Girona. Y alguno más anteriormente. No deslumbra todavía, pero el equipo avanza y suma ocho victorias seguidas y acumula confianza. Es como si se tratara del inicio de una gira mundial. El repertorio funciona, aunque aún se escuchan algunos guitarrazos a destiempo.

El partido permitió entretenarse con detalles. Rindió bien Mathieu, posiblemente el futbolista más 'stoniano' en el terreno de juego. Sobresalió en un par de cortes, rápido y quirúrgico. No pudo vengarse con un gol de su salida de la entidad azulgrana, amarga a tenor de sus declaraciones previas. Tuvo su oportunidad en una falta que se estampó en la barrera. Lástima para él, pero puede afirmarse que parece en mejor forma que Coentrao, otro al que le pusimos la lupa. No convenció en Madrid. Tampoco ahora.

Un recuerdo rápido aquí para Ter Stegen, que sí, que va muy bien de pies, pero está realizando unas paradas monumentales y decisivas. Habrá que darle su justa porción de mérito del buen inicio azulgrana. Y otro detalle: el chico que saltó al campo para besar la bota izquierda de Leo Messi. Una pleitesía hacia el crack argentino muy propia de las estrella del rock. Toda una demostración de culto mayúsculo, pese a que no asistió a su mejor actuación. Solo Mick Jagger habrá vivido episodios similares. Y a porrones.

No, no se vio en Lisboa el futuro del fútbol. Tampoco el que se espera del Barça. Toda la simpatía y satisfacción, pero puede entretenernos mejor. Tranquiliza aguardar ganando. 
 

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