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Martin Schulz se hace un selfi con un seguidor.

THOMAS KIENZLE / AFP

El verano alemán

Rafael Vilasanjuan

Alemania es el único espejo en el que los europeos podemos mirarnos. En 12 años de Gobierno de Angela Merkel, Europa ha conocido su peor crisis económica en generaciones, el ascenso de nuevas potencias que hacen mas pobre el continente y una entrada masiva y desordenada de refugiados e inmigrantes como nunca antes. Todavía no sabemos cuánto durará el invierno de Europa, pero durante todo este tiempo Merkel se ha erigido en el faro que señalaba el horizonte del verano alemán, al que todos querríamos llegar.

Por eso el próximo domingo los alemanes volverán a depositar su confianza en la canciller que mas tranquilidad ha ofrecido en medio de las tormentasMerkel volverá a ganar y aunque es pronto para saber con qué otro partido querrá aliarse esta vez, no hay duda que continuará dirigiendo el Gobierno menos convulso de Europa. Es el triunfo del pragmatismo frente al dogma, porque su manera de entender la política es dar respuesta a los problemas, mas que definir un espacio ideológico. Así, liberal a ultranza ha sido capaz de promover la ley del matrimonio homosexual y aprobarla, a pesar de que ella misma se opone, o gestionar el engaño de los motores diesel obligando al humillante silencio de los usuarios europeos de la alemana Volkswagen, para mantener a flote una compañía que si fuera americana tal vez ya habría quebrado.

Con un pragmatismo que difícilmente separa entre izquierda y derecha, dejando tan poco margen a sus rivales que incluso ha llevado a la oposición socialdemócrata -por naturaleza mas receptiva-, a cuestionar su mano abierta a la entrada masiva de refugiados en vez de a criticarla por cerrar luego la puerta pagando generosamente a Turquía, Merkel ha cumplido algo de lo que está convencida: que en una Alemania envejecida –como Europa-, con una edad media de 45 años, hacen falta entradas masivas de jóvenes inmigrantes para mantener el ritmo. Aunque en el pico de la crisis, con mas de un millón de refugiados dispersos por Alemania, las encuestas empezaban a hablar de relevo, ha recuperado su espacio y a lo sumo solo ha perdido algunos votos hacia una extrema derecha, preocupante, pero no decisiva.

Riesgos en el futuro

Mientras fuera hacía frío, en algunos casos como en Grecia mucho frío, la manera fácil de hacer política de Merkel ha permitido un largo verano alemán. Pero aunque durante este tiempo se haya consolidado como el país del mundo con mejor balanza comercial, el que mayor beneficio tiene entre lo que vende y lo que compra fuera, por encima incluso de China; aunque sus cifras de paro sean las mas bajas de Europa, la rigidez de su modelo económico no está exenta de riesgos. Las lecciones para contener el déficit, le han llevado a bajar inversiones en tecnología y en las infraestructuras que le convirtieron en el país mejor conectado y a un ahorro extremo, que si no circula y se equilibra, amenaza al resto de países de la UE a mantenerse en el frío invierno y entonces tal vez también a Alemania a comprobar que el verano no es eterno.