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EDITORIAL

Tragedia en Lloret

Más allá de las acciones policiales y judiciales, conviene replantearse el modelo de turismo y de diversión que desemboca en hechos tan fatales

Vídeo del momento de la agresión mortal al joven Niccolò Ciatti en Lloret. / EL PERIÓDICO

El homicidio del joven italiano Nicolò Ciatti a manos de tres personas en la discoteca St. Trop' ha vuelto a poner a Lloret de Mar de triste actualidad. El local, uno de los más emblemáticos de la Costa Brava, con más de 50 años de historia, y con dificultades económicas en la actualidad, ya fue el escenario de otros episodios violentos hace tiempo.

Ahora, el ayuntamiento ha decidido su clausura preventiva por deficiencias en la seguridad por cuanto en la madrugada del sábado no había vigilantes sino controladores de acceso. El caso ha despertado inquietud por la violencia extrema de los autores del crimen, de origen checheno y con instrucción paramilitar. El ensañamiento con la víctima y la nula capacidad de reacción de los asistentes a la pelea agravan la sensación de que en determinados lugares de ocio, y a causa de la aglomeración, del consumo de alcohol y drogas, y de actitudes chulescas, la probabilidad de una tragedia es creciente. Y también plantea dudas.

Dos acusados en libertad

El juez ha decretado prisión provisional para uno solo de los acusados y libertad para los otros dos, una circunstancia incomprensible vistas las imágenes del suceso. El desgraciado incidente activará seguramente las precauciones, pero lo cierto es que sucesos como el de Lloret pueden repetirse en cualquier momento. La mecha se enciende a menudo y a veces la situación deriva en drama.

Más allá de las acciones policiales y judiciales, conviene replantearse el modelo de turismo y de diversión que desemboca en hechos tan fatales.