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Dos miradas

Tápate, niña

OLI SCARFF

Tápate, niña

Emma Riverola

¿Podrá vuestro cuerpo desterrar el miedo sin que se convierta en rabia, desprecio o intolerancia?


Tápate, niña, tápate bien. ¿Podrás olvidarlo? ¿Podrás olvidar el día en que el mundo estalló y arrancó las hojas de tus cuentos? ¿Olvidarás los gritos, los llantos, los gemidos del miedo y el dolor o quedarán grabados en tu memoria como un surco en un vinilo? Esa grieta donde queda registrado el lamento del mundo. Siempre expresado por voces distintas. Siempre el mismo.

Tápate, niña. Todos los niños del mundo se cubren cuando tienen frío, cuando tienen miedo, cuando se sienten solos. Se envuelven el cuerpo, velan sus ojos, tapan sus oídos. Porque ellos nunca deberían ver el horror, nunca deberían sufrirlo.

Opinión exprés

El desconcierto

Tápate, niña. Tú, la pequeña de Manchester. O de Bruselas. O de París. O de Homs. O de Bagdad, Kabul o El Cairo. Cualquier niña, todas las niñas. Que vuestros ojos no vean. Que vuestro corazón no quede lastimado para siempre. ¿Podréis olvidar? ¿Podrá vuestro cuerpo desterrar el miedo sin que se convierta en rabia, desprecio o intolerancia?

Tápate, niña. Que en tu vientre no anide la hiel. Que no se convierta en cuna de hielo. Que no arrulle una nueva vida con las voces del odio. Que un día, entre dolores de parto y aguas que se rompen, no asome entre tus piernas un monstruo de fuego. Esos que empuñan armas y rezos falsos. Esos mutilados de humanidad, borrachos de violencia, que solo quieren que las niñas se tapen