Ir a contenido

Al contrataque

Pasan los años y aún jugamos juntos. Ya me gana a casi todo. Y se sigue enfadando cuando pierde. Para mí, tener hijos ha sido lo máximo en la vida

Aparece y quieres protegerlo de todos los males de la Tierra. Pero sabes que no vas a poder. Que ya es del mundo y que allí le espera lo bueno y lo malo. Y te das cuenta de que en muchos casos no vas a ser tú quien le acompañe. Al principio, sus caídas infantiles te duelen más que a él. Porque ves cómo al conocer el dolor, se ha quedado en un primer momento, en 'shock', sollozando. Y le abrazas para que rompa a llorar, para que no se ahogue… Nuestra capacidad para sufrir absurdamente y para pensar en lo peor es infinita, hasta que la vida también te normaliza a ti.

Mi amigo Carles Flavià decía que si para llevar un coche te tenías que examinar era incomprensible no tener que hacerlo para llevar un cochecito Jané. Y yo le digo desde aquí, que menos mal que no pasa, porque de saque suspenderíamos casi todos. Te faltan conocimientos, te ves superado, no quieres caer en los errores que crees que cometieron contigo, mientras te das cuenta de que cometes otros nuevos y caes en algunos de los viejos… Te sientes mal por no llegar a todo, aceptas condiciones laborales que si viajaras solo, habrías mandado a paseo… Poco a poco vas tejiendo una mantilla de afecto, a base de renuncias personales, sacrificios y urgencias que pasan factura, pensando solo en él. Y no se las cuentas esperando que solo las goce sin conocer tu dolor para que así sean. 

Y crece. Al tiempo que creces tú. Y como todos hicimos, va probando sus alas sin arrancar aún el vuelo. Y le admiras, y le apoyas, y le sufres, y le quieres. Y deseas que su vida sea mejor que la tuya. Que tenga más días de miel que de hiel. Que encuentre el amor y lo sepa dar. Y te hace feliz verle rodeado de amigos que lo buscan. Y te enfada con sus afrentas preadolescentes. Y te desespera con sus prisas,  sus desórdenes y sus pantallas. Pero te sigue conmoviendo ver que sigue teniendo el mismo gran corazón de siempre.

Pasan los años y para una nueva generación, tú empiezas a dejar de ser tú para ser el padre de él. Y te gusta que te reconozcan como parte de su escudería. Pasan los años y aún jugamos juntos. Ya me gana a casi todo. Y se sigue enfadando cuando pierde. Para mí, tener hijos ha sido lo máximo en la vida. Todos los que pasan por ello podrán decir lo mismo, al igual que podrán quejarse de cómo les ha cambiado la vida y de cómo han perdido unos ritmos y unas autonomías que ahora ya están condicionadas para siempre. Pero bienvenidas sean.

Claro que hay malos momentos y que todos podríamos imaginar y soñar con las vidas que no tenemos, pero cada noche de Sant Joan mi mujer y yo nos miramos y brindamos conociendo el poder de las hogueras arropados por el estruendo de la fiesta y las luces en el cielo. Con la llama empieza todo. El reto máximo es darle un buen hogar al fuego.

Temas: Padres

0 Comentarios
cargando