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Dinero, rebelión y paciencia

Albert Guasch

Puede producir mucha o poca rabia pagar una millonada por un jugador que se ha criado en las ubres de la Masia. Dependerá de cada uno. Desde luego, debería ser más extendida la actitud enconada ante otro gran desembolso en favor del Arsenal. Se han construido un estadio con dinero azulgrana. Y a cambio de escasas apuestas memorables. Solo por eso la predilección por Héctor Bellerín debería replantearse seriamente. 

Otra cuestión para la reflexión más pausada debería ser si conviene empeñar los muebles por un lateral derecho. Aceptaríamos entonces que el once entero debe estar formado por superestrellas, al menos en el precio. Cuesta de asimilar. Pero el mercado futbolístico se asemeja al mercado inmobiliario de una gran capital: cualquier cueva vale un pastizal, cualquier jugador, incluso un lateral, es como un ático dúplex en el mismo centro.

Encima en el fútbol de alto 'standing' parece como que pocos quieren vender; nadie se ve en la necesidad ante tanto jeque y magnate suelto. Solo si el jugador en cuestión está de sobras de verdad. El bloqueo solo se puede alterar, pues, con una actitud de rebeldía del Verratti de turno, que es la vía que parece haber adoptado el centrocampista italiano del PSG.

LA REBELIÓN

Explicaba ayer 'L’Equipe' que Verratti ha puesto en manos de abogados su deseo de incorporarse al Barcelona, tanteando el alcance que puede abarcar su rebelión. ¿Qué pasaría si no se presentara al inicio de los entrenamientos, programados para el 4 de julio? Es lo que hizo Mascherano para salir del Liverpool y fichar por el Barça, y le salió bien. Es lo que hizo también Fernando Llorente con el Athlétic para fichar por la Juventus y le salió más bien regular: el club le castigó con el ostracismo durante una buena temporada. Es una estrategia que requiere paciencia. Dinero y paciencia. En grandes proporciones. Toca esperar, pues. 

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