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LA NUEVA ETAPA EN FRANCIA

Macron contra la izquierda fúnebre

Joaquim Coll

El optimismo del nuevo presidente de la República va a tener como principal enemigo esa izquierda fúnebre que solo parece sentirse a gusto en la derrota

La amplia victoria del socioliberal y europeísta Emmanuel Macron sobre la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, no ha gustado nada a una parte de la izquierda, francesa pero también española, que a todas luces deseaba un resultado rayano al empate. Por eso el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, el equivalente del espacio que aquí ocupa el partido de Pablo Iglesias, prefirió quedarse en casa el domingo pasado. Tras el escrutinio, sus palabras fueron agrías, incapaz de poner en valor la victoria de los valores republicanos sobre la ultraderecha, y lució un rostro más fúnebre que el de la propia Le Pen, que para quitarse sus penas acabó bailando en la fiesta del partido.

Pablo Echenique, en su doble condición de ideólogo y secretario de organización de Podemos, había aplaudido días atrás esa extraña estrategia de derrotar al «neofascismo» sin acudir a las urnas porque resulta, dijo, que Macron es nada menos que un «banquero austericida». Sorprende que esta semana algunos analistas próximos a la izquierda podemita hayan seguido afirmando que estamos ante un político inventado por la oligarquía, sin carisma ni oratoria, cuya victoria es de cartón-piedra. 

Por ahora lo único cierto es que la irrupción de Macron está sacudiendo todo el espacio político francés, de izquierda a derecha. No solo el Partido Socialista ha estallado, también la derecha gaullista está teniendo importantes fugas hacia el nuevo espacio socioliberal. El seísmo tiene visos de acabar en revolución cultural contra esa Francia tan dada a lamerse las heridas de la decadencia. El optimismo del nuevo presidente de la República, cuyo programa es una evolución del socialismo reformista, va a tener como principal enemigo esa izquierda fúnebre que solo parece sentirse a gusto en la derrota, en la oposición a los cambios, y en la profecía de que el futuro va a ser peor. Macron no lo va a tener fácil, los retos sociales y económicos son enormes. Necesitará un buen resultado en las inminentes elecciones legislativas y mucha energía para combatir oleadas de demagogia.

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