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La UE se blinda frente a Londres en el 'brexit'

Eliseo Oliveras

Los Veintisiete endurecen su posición ante una May irrealista para preservar el futuro de Europa

El Gobierno británico aún confía en manipular los intereses nacionales de los países europeos

Los líderes de los Veintisiete se blindarán este sábado en la cumbre de Bruselas contra las maniobras británicas en las negociaciones de salida de la Unión Europea (UE). La preservación de la UE como proyecto político y económico se ha convertido en la máxima prioridad de los Veintisiete en el actual contexto de auge del populismo, malestar social y amenazas exteriores en un mundo globalizado. Esto ha empujado a los dirigentes europeos a endurecer su posición frente a la pretensión irrealista de la premier Theresa May de querer imponer las condiciones británicas a sus socios europeos.

Antes de hablar de las relaciones futuras, la UE exige a Londres que haya un acuerdo satisfactorio sobre la protección de los derechos de los ciudadanos y las empresas europeas instaladas en Gran Bretaña y sobre el pago de la costosa factura británica de salida de la UE. El documento que discutirán los Veintisiete no menciona los servicios financieros en el eventual acuerdo futuro de libre comercio con Gran Bretaña, un aviso a la City londinense y a May por su amenaza transformar el país en un paraíso fiscal. El documento subraya que el eventual acuerdo comercial incluirá cláusulas de salvaguarda contra la competencia desleal británica en materia tributaria, social, medioambiental y normativa. El acceso limitado de Dinamarca a los datos de Europol después de que decidiera no participar en la política europea de Interior es otro toque de atención a May por su amenaza de restringir la cooperación antiterrorista con la UE.

El inicio de la negociación del 'brexit' se retrasará hasta después de las elecciones anticipadas británicas, convocadas para el 8 de junio por May para consolidar su poder dentro del dividido Partido Conservador e intentar marginar al Partido Laborista aprovechando su debilidad. Pero el retraso no cambiará la postura de la UE, avisa el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans.

DIVIDIR EL FRENTE COMÚN EUROPEO

Pese a que May denuncia ahora que todos se han unido contra Gran Bretaña, aún confía en que podrá manipular los intereses nacionales de algunos países clave y de sus aliados tradicionales en la UE para dividir el frente común europeo y obtener un acceso a la carta al mercado europeo con un coste mínimo.

May espera que la augurada victoria del candidato liberal Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales francesas del 7 de mayo suavice la dura actitud mostrada hasta ahora por Francia en el 'brexit', gracias a su posición favorable a la globalización, el libre comercio y la política económica neoliberal. Macron declaró en Londres en febrero después de reunirse con May que su estrategia sería "defender una relación especial entre Gran Bretaña y Europa y en particular entre Gran Bretaña y Francia", como pide la 'premier'. El director del equipo político de May y amigo personal de Macron, George Freeman, ha definido al candidato como el "John F. Kennedy francés" y los asesores de la 'premier' estiman que será "sensible" a los planteamientos británicos.

Londres confía en que sus tradicionales aliados económicos (Holanda, Dinamarca e Irlanda) y políticos (Hungría y Polonia) se muestren "comprensivos" durante las negociaciones del 'brexit', subestimando que su prioridad es evitar la descomposición de la UE por un efecto dominó.

UN MERCADO PARA ALEMANIA

May también ha depositado excesivas esperanzas en los intereses económicos alemanes en Gran Bretaña (tercer mercado mundial de exportación para Alemania), sin tener en cuenta que los casi 400.000 empleos británicos que dependen de firmas alemanas debilitan la capacidad negociadora británica. Asimismo, May parece soslayar que tanto Berlín como la industria alemana priorizan el interés a largo plazo de preservar la UE, de la que las empresas alemanas son las principales beneficiarias, sobre eventuales ventajas comerciales a corto plazo en el mercado británico. Incluso el 10% de las compañías alemanas en Gran Bretaña ya se están planeando repatriar inversiones a Alemania y a otros países de la UE, según las Cámaras de Comercio e Industria Alemanas (DIHK).

Por si quedaban dudas, la cancillera alemana, Angela Merkel, advirtió este jueves a Londres que vive fuera de la realidad y que "alguna gente en Gran Bretaña aún se hace ilusiones". Merkel subrayó que no se abordarán las futuras relaciones entre Gran Bretaña y la UE hasta que no se hayan resuelto "de forma satisfactoria" las condiciones de salida y el pago británico de sus compromisos financieros.

La Comisión Europea cifra inicialmente en unos 60.000 millones de euros la factura que debería abonar Gran Bretaña al salir de la UE y que Londres no acepta. La UE además exige que la cifra se fije en euros ante la previsible depreciación de la libra esterlina e incluya el coste del traslado al continente de las agencias europeas ubicadas en Londres (Medicamento y Autoridad Bancaria).   

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