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Al contrataque

Los menos vendidos

Jordi Évole

Tal y como está la cosa, venderse poco puede tener un enorme valor

El de hoy es un periódico de vencedores y perdedores. Los que pasan a la segunda vuelta de unas elecciones y los que se quedan por el camino. Los que quieren sentenciar una Liga y los que intentan darle emoción hasta el último suspiro. También es el periódico de los libros más vendidos, y en esas listas hay nombres que me hace mucha ilusión verles tan arriba. Pero, ¿y los menos vendidos? ¿Y los que no saldrán en ninguna lista?

Hace años vivimos instalados en la cultura del 'ranking', con la que parece que medimos el éxito o el fracaso de nuestras carreras profesionales. El programa más visto, el periódico más leído, el mejor restaurante del mundo, el hombre más rico, el museo más visitado, el artículo más comentado, el Català de l’Any, el videoclip más reproducido, la canción más escuchada, la serie más descargada, la peli más taquillera, la actriz mejor pagada, el político mejor valorado, la profesión más denostada, las patatas bravas mejor puntuadas, el tuit más retuiteado, la noticia más 'clickada'… Si leen este artículo en la página web, igual hasta lo encuentran en la pestaña de 'Los más leídos'. Lo dudo teniendo en cuenta el nivel del artículo, aunque no siempre va ligado ser de 'Los más…' con la calidad.

Es curioso que mientras se nos llena la boca diciendo que no queremos educar a nuestros hijos en la cultura de la competitividad, que la vida es mucho más que ser el primero, demos el ejemplo que damos hablando día sí día también de los que ganan, de los que van primero, de los líderes, de los que están en el top del ranking.

En la presentación de su libro, explicaba Xavier Aldekoa que le preguntó al médico y ginecólogo congoleño Denis Mukwege que a cuántas mujeres le había salvado la vida. El médico se resistía a dar una respuesta concreta. Y a la tercera repregunta del periodista, le contestó: "Que manía tienen ustedes los europeos con las cifras, con los 'rankings'".

Hoy me acuerdo de esos autores menos vendidos, los que no vemos en ninguna lista, que ayer vieron colas interminables en los estands de al lado, mientras ellos jugueteaban con el boli, o miraban el reloj para ver cuánto quedaba para terminar aquella hora de firmas que les había encasquetado su editor y que se les estaba haciendo eterna. Tranquilos. Jueguen con las palabras: una cosa que se vende mucho, parece buena. Una persona que se venden mucho, no tanto. Reconsideremos la negatividad de la frase "los menos vendidos". Tal y como está la cosa, no venderse puede tener un enorme valor.

Hace años, en un día de firmas no muy exitoso, en unos grandes almacenes, a un escritor se le acercó un supuersto lector y le preguntó: "¿Cuánto vale?". El autor miró el precio de la novela y contestó: "2.500 pesetas". "No, el libro no, la mesa". El escritor era Juan Marsé, que en mi 'ranking' está en el 'top 1'.

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