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Una brújula desnortada

Pere Vilanova

En primera lectura, parecería todo claro, Trump ha demostrado tener “lo que hay que tener”, ha castigado al malo, al Sr. Asad, además ha mandado un recado a Putin, y otro a Xi Jinping, y es el amo del universo. Bien, eso es lo que le deben decir sus familiares y admiradores más incondicionales. Pero no todo es tan simple, o al menos, siendo muy complicado, no todo es lo que parece.

La primera cuestión a tener en cuenta es que esa operación ha sido de uso doméstico, para animar a sus votantes, e impresionar a la opinión pública, después de varias semanas de caída en picado en las encuestas. En efecto, Trump ha subido unos cinco puntos, pero en las diez semanas que lleva en el cargo de presidente todo son problemas. Este bombardeo esconde (poco y mal) que la tarea de esta semana era intentar que su terno y el famoso Sr. Bannon -los dos personajes con más poder en la Casa Blanca- hagan las paces, puesto que se soportan mal y dan órdenes contradictorias.

Por otra parte, el Sr. Sean Spicer, el portavoz de la Casa Blanca, es decir la voz de Trump al mundo mediático, ha dicho que ni siquiera Hitler usó armas químicas. Dense una vuelta por las reacciones en las redes, el Sr Spicer parece no haber oído hablar de las cámaras de Gas, de Auswichtz o Treblinka. Resulta que según el propio Trump, le dijo al líder chino Xi Jinping mientras compartían “un excelente pastel de chocolate” lo del bombardeo sobre Siria. Por lo demás, en las horas posteriores al ataque, la representante de Estados Unidos en la ONU pasó de decir que Asad tenía que salir de escena en Oriente  Medio, a decir lo contrario, y luego retractarse. Otro alto cargo afirmaba que el ataque se limitaba sólo a eso, no tenía otras derivadas sobre el régimen. Y Tillerson vuelve al “Asad fuera”.

BOMBARDEO AUTOLIMITADO

Sin embargo, como han apuntado algunos especialistas, dicho  bombardeo fue muy “autolimitado”. Se bombardeó una base que al día siguiente estaba de nuevo operativa, no se atacaron los sistemas de control y comunicación del Ejército sirio (y los misiles de crucero pueden hacerlo), las imágenes aéreas de la base mostraban impactos fuera de las pistas, y sobre todo, Estados Unidos avisó a Rusia del ataque con antelación.  

Con este bagaje en la maleta, sorprende menos que el Secretario de Estado Tillerson no cancelase (o le cancelasen) su visita a Moscú. En este contexto, enviar una flota de combate a aguas de Corea del Norte parece algo también muy arriesgado, porque de pasar a la acción,  no es seguro lo que haría el extravagante líder Kim Jong Un. Pero las relaciones con China seguro que se resentirían gravemente.

Da una impresión creciente de que en la Casa Blanca impera un desorden considerable, y de que toda esta gesticulación militar viene a ser  un  “juego de rol” de pésima calidad. Trump, entre tanto, en sus primeras once semanas de presidencia ha visitado quince veces sus campos de Golf. Debe pensar que esto sí es “trabajo de campo”.