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La exigencia crece en la natación

Luis Mendiola

Aires de cambio, por no decir de revolución, han llegado a la natación española. Los primeros movimientos telúricos han empezado a notarse incluso antes de que empiece a disputarse hoy el Campeonato de España, en Pontevedra, que se prolongará hasta el martes, cita ineludible para conseguir las mínimas que clasifican para el Mundial de Budapest del próximo verano (14 al 30 de julio). 

De entrada choca la reducción de participantes respecto a otras ediciones. En Pontevedra competirán 348 nadadores, un centenar largo menos que hace un año. También la ausencia de más de la mitad de los olímpicos que acudieron a Brasil. Algunas de esas bajas son explicables por las lesiones (los casos de Melani Costa o Patricia Castro, por ejemplo). O se anuncian entre deportistas que estudian en EEUU (Eduardo Solaeche, Miguel Ortiz-Cañavate). Pero muchos son víctimas también de la  resaca del año posolímpico.

Lo más remarcable, con todo, es  que Albert Tubella, el nuevo director técnico de la Federación, la persona que tutelaba hasta ahora el camino de los jóvenes, y Fred Vergnoux, el entrenador de Mireia Belmonte y nuevo entrenador jefe de la selección, es decir, los responsables del proyecto para Tokio-2020, comulgan con la misma filosofía de trabajo y defienden la exigencia máxima que empezará a aplicarse a partir de ahora en las convocatorias del equipo español.

Así que la federación no solo ha endurecido su criterio con las mínimas sino que  ha implantado un nuevo sistema de selección que exigirá realizar el tiempo en las eliminatorias matinales y otro en las finales vespertinas para ganarse la plaza, con el fin de que los nadadores se acostumbren a la realidad con la que se encuentran en los campeonatos internacionales.

MIREIA MARCA EL CAMINO

Tanto Tubella como Vergnoux son conscientes de que su nueva política puede dejar una lista muy reducida para el Mundial (siete u ocho clasificados como mucho) pero también que pueden suponer un estímulo para la nueva generación  (Hugo González, Jimena Pérez, Africa Zamorano, Joan Lluis Pons, Albert Escrits, ...) que deben tomar el relevo y de los que se espera un paso adelante.

Hace tiempo que Mireia Belmonte marca el camino con su dedicación y trabajo. La campeona olímpica, en plena madurez a sus 26 años, volverá a estar en el eje competitivo del Open, en busca de las seis mínimas para Budapest que este año aún no ha conseguido. La única que ha nadado por debajo de las marcas es la infatigable Jessica Vall. Pero nadie duda que la badalonesa volverá a estar en el centro del escenario.

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