EL MODELO URBANO DE BARCELONA

La Boqueria de los sentidos

El Ayuntamiento tiene la responsabilidad de garantizar la esencia tradicional de este mercado y adaptarlo a las nuevas realidades

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Turistas, en el mercado de la Boqueria de Barcelona.

Turistas, en el mercado de la Boqueria de Barcelona. / JULIO CARBO

Seguramente coincidimos en que el mercado de la Boqueria es testimonio e historia viva de Barcelona y de los barrios que lo rodean, el Raval y el Gòtic. La Boqueria es parte del portal nuestra historia, pero sobre todo es futuro. La voluntad del Ayuntamiento de Barcelona es que continúe formando parte activa de nuestras vidas, dotarlo de una vitalidad mediterránea que llo haga único sin perder los rasgos de su carácter ni el horizonte de su sentido y sume funciones.

También podremos compartir la idea de que el mercado de la Boqueria es uno de los que mejor representa nuestra manera de ejercer la barceloneidad, la mediterránea universalidad que nos identifica, que lucha por sus derechos, nuestra vocación de llegar a ser más una vivencia memorable que un paisaje efímero. Una barceloneidad de la que hacemos gala, que reivindicamos por todas partes y que tiene, entre otros símbolos representativos, el de este espacio emblemático en el centro de la Rambla. La Boqueria, sus clientes y clientas y sus pequeños comerciantes nos recuerdan la difícil cotidianeidad de las clases populares del Raval, que han tejido redes de solidaridad y de apoyo mutuo al abrigo de las paradas que les daban la vida. 

Son rincones y pasillos y,  al mismo tiempo, un espacio de memoria popular que debe perdurar, donde se cruzan vidas y miradas, sonrisas e historias amargas y dulces. Es cotidianeidad. 

COTIDIANEIDAD

La Boqueria se siente y se pasea, se vive y se disfruta. Son rincones y pasillos pero también, al mismo tiempo, un espacio de memoria popular que debe perdurar, donde se cruzan vidas y se encuentran miradas, sonrisas e historias amargas y dulces. Es cotidianeidad. Es un viaje exótico. Es la vida misma. Es sangre de una arteria en flor que late al son de un corazón que muere en el mar abierto. La Boquería huele a ramos, salitre y hierro. La Boqueria es la historia de miles de mujeres. La Boquería suena a griterío, rumores, ópera y murmullos. Allí llega tanto el canto del Liceu como el gemido del despertar temprano. Allí nacen amores y desamores; la atraviesan admiradores y buscadoras de ilusiones y alimentos únicos. Allí hemos sabido de vidas anónimas y ajenas, hemos comprado para disfrutar de la propia con productos que no encontrábamos en ninguna parte, con productos especiales para personas especiales. Hemos nutrido de sabor muchas creaciones culinarias, hemos acariciado las diferentes texturas, hemos llenado la cesta de mezcla, mestizaje y emociones. Hemos coloreado infinitas recetas, citas y cenas hasta el amanecer. Hemos podido hacer feliz a alguien.

ORGULLO CIUDADANO

Los mercados municipales de Barcelona suponen todo un orgullo para la ciudad. Históricamente han cumplido una importante función urbanas y social y han acabado convirtiéndose en un magnífico exponente de lo mejor que Barcelona puede mostrar a quien la visita y la quiere disfrutar. Pero los mercados son mucho más que espacios de intercambio comercial o de compra y venta de productos. Los mercados son plazas, lugares de encuentro, espacios de apoyo mutuo, ejes cívicos. Continente y contenido. Los mercados son alma y corazón de la ciudad, pequeñas islas donde estallan los sentidos y nos podemos abandonar el embate de olores y escalofríos, de emociones que cabalgan desbocadas sobre el lomo de una montura llena de recuerdos, imaginarios y sabores. En los mercados podemos comprar emociones y degustar con el deseo y con la mirada todo tipo de alimentos. Los mercados guardan pequeños tesoros que hacen grande Barcelona.

Por eso, desde el ayuntamiento de la ciudad, queremos mejorar el continente y el contenido, poner al día el envoltorio para preservar su esencia como joya de la arquitectura urbana del hierro, como preciado espejismo de colores en el Raval. Preferimos una Boquería capaz de abordar el reto de una nueva etapa, rejuveneciendo su aspecto sin perder la identidad, ordenando y acondicionando sus espacios. Una Boqueria capaz de adaptarse a las nuevas formas de consumo, a los hábitos de las nuevas familias, a las exigencias de una clientela que cambia y evoluciona constantemente, pero que també es la de toda la vida, la que durante generaciones se ha abastecido en los puestos del mercado. Queremos proyectar una renovada fisonomía desde el impulso a la autenticidad de sus raíces.

OFERTA Y NECESIDADES

Y nos hemos comprometido a hacerlo. Con el concurso de todos, de manera consensuada con el sector y desde el diálogo y la corresponsabilidad. Recogiendo la opinión de comerciantes y vendedores, en colaboración con la Associació de Comerciants del Mercat y trabajando por una implicación activa en la identificación de los objetivos y el desarrollo de las acciones. Así es como juntos hemos decidido que esta apuesta por la Boqueria pasa por mejorar los circuitos interiores de público y el impacto del exceso de visitas, equilibrar la oferta comercial a las necesidades actuales del mercado o garantizar la convivencia entre el producto tradicional y el elaborado. También implica el hecho de programar un plan de mejoras e intervenciones específicas o dotarlo tanto de un marco normativo regulador propio como de una partida económica del Pla d’Inversió Municipal que aproximadamente asciende a 3,5 millones de euros. Estas intervenciones e inversiones deberán traducirse, por ejemplo, en el esponjamiento de espacios o el control del flujo de visitantes en grupos organizados. También en la mejora de la señalización y la iluminación, la incorporación de agentes cívicos, la ordenación de los bares y la oferta de restauración, en potenciar la compra 'on line', renovar el pavimento y el cierre perimetral o abordar mejoras en aspectos como la limpieza, el sistema de recogida de humos o la conectividad a través de wifi y móviles, entre muchas otras cosas.

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Esta ha sido y es la Boqueria. La que recordamos. La que amamos. La que queremos en el futuro. Por eso asumimos la responsabilidad de garantizar que este mercado tan querido por los barceloneses y barcelonesas siga manteniendo la esencia tradicional a la vez que se adapta a las nuevas realidades, se acomoda y busca alternativas para sortear la presión turística y la masificación.

Queremos compartir el sueño de la Boquería de mañana. Hacerlo realidad, entre todas y todos, de la mano de los comerciantes que levantan cada día las persianas de sus establecimientos y de aquellos que apostamos por un horizonte de esperanza y renovado orgullo. De qué sabemos de la importancia que tiene para Barcelona nuestra Boqueria, el mercado de los sentidos.