04 jul 2020

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Al contrataque

Los diputados de la CUP Benet Salellas y Eulàlia Reguant, en el Parlament.

FERRAN SENDRA

La CUP 'pujolea'

Antonio Franco

Algunas 'tietas' que siempre votaron a Convergència me preguntan, escandalizadas por lo que consideran que es maldad intrínseca de la CUP,  de dónde han sacado esos asamblearios el supuesto derecho a imponer su voluntad minoritaria a la amplia mayoría parlamentaria de Junts pel Sí. Aún les escuece lo de su Artur Mas y en principio el enrojecimiento de los presupuestos les parece pecado.

Les he dicho que Benet SalellasAnna Gabriel y compañía debieron aprenderlo en su tierna infancia. Les bastaba observar lo que hacía entre aplausos (los de mis tietas también) Jordi Pujol. Porque hay un paradójico paralelismo entre la CUP y CDC. Lo que hacen los cupaires con los presupuestos catalanes es idéntico a lo que el sector político o el sector negocios del pujolismo –vete a saber cuál de ellos-- materializaba cuando condicionaba en Madrid la política española con un puñado muy reducido de diputados. Ellos decidían en cada votación si ganaba la derecha o la izquierda, dos bloques que les triplicaban o cuadriplicaban en número.
    Fue Pujol quien enseñó a los futuros adultos de la CUP a votar en función de las contrapartidas. Luego los convergentes se jactaban de si habían arrancado a Madrid esto o aquello. Lo que mis tietas llaman ahora chantaje inadmisible a cargo de unos descamisados, si lo hacían señoras que el domingo se ponían mantilla o señores encorbatados tenía mejor denominación: peix al  cove. Cuando en Catalunya se hacían comentarios privados sobre ello solían acompañarse de guiños de un solo ojo o gestos de fot-li fort (puños cerrados en vibración horizontal) referidos a las mayorías de las Cortes que habían pasado por el tubo.

EL DOBLE LENGUAJE

Pujol vivía volcado en obtener jugosos botines, por lo que se consideraba comprensible que hubiese delegado en Marta Ferrusola lo de formar a sus hijos para que fuesen hombres y mujeres de provecho. Y Madrid encajaba bien. El diario Abc llegó a considerar a Pujol Español del Año. Creía poco relevante su doble lenguaje, aquello de simultanear su discurso de engrandecer España con tolerar que las juventudes de su partido fuesen independentistas.

Mis 'tietas' tendrán que convenir que la CUP, formación que no voto, es más coherente porque actúa solo por ideología. Junts pel Sí cree más en la supervivencia: presume de que su propuesta de presupuestos tiene alta sensibilidad social pero estaba dispuesta a aprobarlos con mucha menos. Es la CUP quien le obliga a mejorarlos, en paralelo a los esfuerzos que hacen para ello ese PSC que intenta volver a ser socialista, Catalunya Sí que es Pot y los que emanan de En Comú.

Mis 'tietas', que necesitan unos presupuestos más sociales para vivir con dignidad, deberían ir con más cuidado en sus enfados.