Primer aniversario del nuevo Govern

Héroe por accidente

El 'president' ha sorprendido en positivo y ha ganado muchas confianzas

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Puigdemont, durante el discurso de Fin de Año en la Generalitat.

Puigdemont, durante el discurso de Fin de Año en la Generalitat. / JORDI BEDMAR

Dice que dentro de un año no será presidente de la Generalitat, pero hace un año no habría dicho que lo sería. Como en la  película 'Héroe por accidente', Carles Puigdemont quería pasar desapercibido, pero ha acabado protagonizando uno de los años más convulsos de la historia del país: investidura por sorpresa, bloqueo de los presupuestos, moción de confianza, anuncio de referéndum y un calendario político-judicial frenético.

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Algunos analistas auguraban que el desgaste le vendría desde dentro del matrimonio forzado de Junts pel Sí, pero no ha sido así; los de Oriol Junqueras han sido leales a Puigdemont hasta las últimas consecuencias, y quienes le han puesto la zancadilla han sido los diputados de la CUP, que se han resistido a dejar fluir la mayoría parlamentaria de los 72 diputados a pesar de que era –hay que recordarlo– la contrapartida para forzar a Artur Mas a dar un paso al lado.

La irrupción de Puigdemont en la política catalana ha sorprendido en positivo: en menos de un año este héroe accidental se ha ganado la confianza de buena parte de la ciudadanía, de los socios de ERC, de las entidades soberanistas. Ahora falta ver cómo se consolida dentro de su propio partido y cómo afronta el reto gigantesco de convocar a los ciudadanos a las urnas dentro de nueve meses. Si después será candidato o no, está por ver: todos los analistas de la política catalana ya hace meses que hemos lanzado al río la bola de cristal de predecir el futuro.