29 oct 2020

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Dos miradas

Pedro Sánchez y Jordi Évole, durante la entrevista del 30 de octubre.

Tic tac PSOE

Emma Riverola

Los líderes socialistas están por venir, siempre que no les barren el paso los que se conforman con la subsistencia

«Vuestro tiempo se acabó», espetó Pedro Sánchez a la gestora en su mitin de reconquista. Pero, probablemente, él también está agotado y entró en tiempo de descuento con la entrevista de Jordi Évole. Hasta entonces, el principal capital de Sánchez había sido el valor de su 'no es no'. Pero su coraje quedó en entredicho cuando reconoció, a pesar de haberlas negado una y otra vez, las presiones mediáticas. También se animó a calificar a Catalunya de nación, condición que siempre había escamoteado. Si sus confesiones a Évole fueron un acto de valentía, indican que cuando tuvo el poder fue cobarde. Si obedecieron a cuestiones tácticas, nos conducen a la mentira. Mal asunto para un llanero solitario.

Pero, si no es Sánchez, ¿quién? Susana Díaz quiere, pero está manchada por la traición de la gestora, su liderazgo es una combinación de populismo y nacionalismo andaluz difícilmente exportable y encarna un modo de hacer política que ya es pasado. Josep Borrell pudo ser un brillante asidero de lujo, pero la investigación de Abengoa y el timo que sufrió en internet le han quitado lustre. Eduardo Madina es más un símbolo que una realidad. Patxi López puede remendar descosidos, pero el traje de secretario general le queda grande. Quizá alguno de ellos consiga auparse con el cargo, pero no conducirá al PSOE a la relevancia. Los líderes están por venir, siempre que no les barren el paso los que se conforman con la subsistencia.