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Shakespeare bajo el agua

Ricard Ruiz Garzón

Hace un par de semanas encontré a un conocido editor en un gimnasio a rebosar. Ambos sonreímos: él en su bicicleta estática y yo en la cinta de correr, caminando a paso ligero, éramos los únicos en todo el centro que leíamos un libro. Desde entonces, absurdo que es uno, me ha dado por fijarme en si realmente se trata de algo excepcional. Y sí. Y no. He encontrado algún deportista más libro en mano, por ejemplo haciendo steps, y he encontrado a media docena de personas con e-readers, es decir, lectores de libros electrónicos. Cuando lo hablé con el encargado, sin embargo, me corrigió; según él, se me habían escapado otra docena larga de lectores: los que llevan auriculares. Los que leen con las orejas.

Los amantes de los audiolibros.

Son pocos, sobre todo en comparación con Alemania o Estados Unidos, pero son muy fieles. Además de en el gimnasio, leen en casa, caminando por la calle, en el tren, en la playa, conduciendo o incluso en la cama, antes de dormir. Y leen, o escuchan leer en sus teléfonos, a actores profesionales, a cuentistas, a los propios escritores. Para todos ellos, y para quienes nunca lo han probado pero deseen animarse, del 27 de junio al 3 de julio va a celebrarse la I Semana del Audiolibro en Español. Con el hashtag #AL2016 y a través de promociones en su web, la empresa Seebook, hasta ahora conocida por ofrecer tarjetas de descarga de ebooks, busca así reactivar esta modalidad, por la que ha decidido apostar con fuerza. Mediante (audio)editores como SonoLibro, Escuela de Saber o Kolima, Seebook ofrece títulos como la antología Colección Zombie, el ensayo 'La revolución rusa', el dramatizado 'Cervantes vs Shakespeare' o el infantil 'El sueño que soñaba ser soñado'. Una treintena de opciones, de venta en librerías y con opción regalo, que rondan las 10 horas y cuestan poco más de un euro por hora.

El sistema, desde luego, tiene ventajas, y más ahora en verano: por primera vez, y gracias a un mp4 sumergible, servidor ha podido 'releer' Hamlet… mientras nadaba en la piscina.

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