24 sep 2020

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¡Cómo desafina la UE!

Rosa Massagué

Bruselas retira la financiación a la Joven Orquesta de la Unión Europea en su 40º aniversario

Claudio Abbado debe estar revolviéndose en la tumba. Uno de los proyectos para músicos jóvenes que el gran director impulsó, la Joven Orquesta de la Unión Europea (EUYO, en sus siglas en inglés) tiene los días contados a menos que alguien con poder en Bruselas se de cuenta del gran disparate que es dejar morir esta formación musical que ha sido un símbolo de los ideales, hoy evanescentes, de la Unión y revoque  la decisión de cortar la financiación.

La medida parece haber sido tomada con nocturnidad y alevosía. Se anunció hace una semana y será el 1 de septiembre cuando la UE cerrará el grifo dejando muy poco tiempo para buscar una financiación alternativa. Para mayor inri, la resolución de dejar caer a la orquesta ocurre cuando la formación musical se dispone a festejar sus cuatro décadas de existencia con una gira de tres años por las capitales de los 28 países miembros de la UE.

La EUYO fue una idea nacida en el Reino Unido en 1976 (pese a los del Brexit, ha habido y hay muchos europeístas en aquel país). Su objetivo era el de crear una orquesta que representara los ideales europeos y hacerlo facilitando a jóvenes músicos el siempre difícil paso de los conservatorios y escuelas de música al mundo profesional. Dos años más tarde inició su gira inaugural en Amsterdam que seguiría por varias capitales de la entonces Comunidad Europea bajo la batuta de Abbado que fue su director-fundador.

La solvencia de la formación juvenil quedó establecida en 1980 cuando Herbert von Karajan invitó a la orquesta a tocar en el Festival de Salzburgo, un festival que se distingue por la excelencia. 

Abbado dirigió la EUYO hasta 1994 en que le sucedió el holandés Bernard Haitink (hoy director emérito de la orquesta). En el 2000, Vladimir Ashkenazy tomó el relevo al frente de la misma hasta el pasado año en que Vasily Petrenko tomó el mando.

En estos 40 años de vida, todas la grandes batutas internacionales han dirigido a la orquesta, Daniel Barenboim, Zubin Mehta, Leonard Bernstein, Carlo Maria Giulini, Sir Colin Davis, Iván Fischer, Loren Maazel o Sir Georg Solti. En sus atriles han completado su formación y pasado al mundo profesional más de 3.000 jóvenes. En la actualidad forman la orquesta 121 intérpretes (19 son españoles) procedentes de los 28 países de la UE.

Todo este extraordinario y envidiable bagaje musical, este poso cultural, es lo que Tibor Navracsics, el comisario europeo de ¡Educación, Cultura, Juventud y Deporte! se quiere cargar. El perpetrador de este desatino es un político húngaro que pertenece al partido Fidesz, el mismo que gobierna Hungría a base de ultranacionalismo, autoritarismo y xenofobia. El mismo que ha cerrado sus fronteras y ha criminalizado a los refugiados. 

Dicho esto, no sería justo centrar toda la responsabilidad en este señor. La EUYO tiene su organigrama y en la Presidencia de honor están el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz; la 'ministra de Exteriores', Federica Mogherini; el presidente del Comité de las Regiones, Markku Markkula, y los jefes de Estado y de Gobierno de los 28.  

En una carta abierta, Emiliy Davis, primer violín de la orquesta se refiere a la combinación única de distintas personalidades culturales y de talento y energía que conforman la EUYO y que amplifica y da sentido al lema de la UE: "Unidos en la diversidad".

Si nadie lo remedia, además de ser más pobres económicamente, algo que ya somos, los europeos seremos más pobres culturalmente. Y el himno de la UE dejará de ser el 'Himno a la alegría' para convertirse en un himno a la tristeza. ¡Pobre Beethoven! ¡Pobre Liszt! ¡Pobres de nosotros!