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El mismo día que Renfe anunció un beneficio de 37,3 millones de euros, el director de Rodalies Renfe comparecía antes los medios en Barcelona y se disculpaba por el enésimo incidente de los servicios de Rodalies y Regionals a causa de un incendio de colchones y muebles en una estación fantasma que se halla entre Arc de Triomf y Clot-Aragó.

El incendio llenó de humo los túneles y se coló hacia las instalaciones de TMB, lo cual originó la interrupción del servicio de metro en tres estaciones centrales varias horas. Mientras que en el metro hay siempre alternativas con la propia red, en Rodalies pocas veces las hay aparte del coche, que en caso de incidentes tampoco es una buena alternativa, para el que lo tenga, debido a la congestión y a que resulta muy caro. El sistema de autobuses, cuando existe, no tiene la capacidad para absorber las altas cargas del tren.

Esta vez, Renfe no es responsable directo del incidente, que supuso la cancelación, ni más ni menos, de 210 trenes con 72.000 viajeros afectados, porque técnicamente el responsable del mantenimiento de la infraestructura es Adif. Pero políticamente el responsable es el Ministerio de Fomento al que le importa tres pitos lo que pasa en la red de Rodalies de Catalunya. Quien tenga dudas puede consultar las memorias del ministerio y verá que en el 2015, sobre un presupuesto global para el ferrocarril de 5.199 millones de euros, solo se destinaron 153 millones a Cercanías. El 3% de la inversión, otra vez este famoso guarismo. Y esta escuálida suma tuvo que repartirse entre las 12 redes de Cercanías que hay en España. O sea, nada, ni para Catalunya ni para otros.

Todo incidente grave como este permite sacar conclusiones. El incendio se debió a la acumulación de materiales en un túnel, pero si Adif hubiera limpiado las instalaciones, como hacen todas las redes ferroviarias en Europa, no se hubiera producido el suceso.

LA EXTRACCIÓN DE HUMOS

Un fuego no eléctrico, de materiales acumulados, que se declaró a la una de la madrugada generó una interrupción del servicio de 12 horas. Es para hacérselo mirar. Como también da que pensar que no hubiera manera humana de sacar el humo de los túneles hasta que se pusieron a circular trenes vacíos por el efecto viento que generan en su movimiento. Debería examinarse la conveniencia de mejorar los sistemas de extracción de humos. Esta vez hemos tenido la suerte -dentro de la desgracia- de que el incendio se haya iniciado en un momento en el que no había servicio. ¿Qué hubiera sucedido con los túneles llenos de humo si por ellos hubieran circulado trenes abarrotados de viajeros?

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Los cortes de servicio que escogió Renfe tampoco son los mejores. ¿Por qué cortar la línea R1 en Badalona en lugar de hacerlo en Sant Adrià donde llega el tranvía? Debería establecerse un protocolo claro.

Vistas las cosas, la mejor decisión sería transferir toda la red, vías y trenes, a la Generalitat. La vida de Rodalies, en manos de un gobierno que no tiene ningún interés en el tema, corre serio peligro.