Ir a contenido

Pequeño observatorio

El eficaz martillo de Puyal

Josep Maria Espinàs

En este caso no hay que esperar, para hacer una valoración, a que la carrera profesional acabe

Estoy seguro de que entre Joaquim Maria Puyal y yo siempre ha habido una excelente relación, sin que hubiera un estrecho contacto personal. Pero cuando nos encontramos aparece una natural sintonía -y utilizo esta palabra en honor de su oficio-. Intercambiamos palabras, todos vamos de cara al trabajo, pero me atrevo a decir que compartimos, sin decírnoslo, afecto y respeto. Y ahora resulta que hay una curiosa coincidencia. Leo que Catalunya Ràdio celebrará los 40 años de las transmisiones de fútbol en catalán a cargo de Puyal. La coincidencia es esta: no faltan muchos días para que haga también 40 años que yo publico un artículo diario. Compartimos, pues, la celebración de una persistencia.

La persistencia debe ser una característica catalana en muchos ámbitos. Creo que Puyal y yo sabemos perfectamente que no somos unos genios. Ni de los que triunfan ni de los que fracasan. En una entrevista con Mònica Terribas, Puyal dijo: «Tenemos que ser prudentes y, como dirían los futbolistas, hasta que no acabe el partido no podremos decir que hemos ganado». Es una frase que tiene una interpretación política si pensamos en el movimiento que se ha puesto en marcha en Catalunya. Pero me parece que también es aplicable a una actividad profesional. En el caso de Puyal, como en otros, no hay que esperar, para hacer una valoración, a que una aportación a la sociedad llegue a su fin. En Catalunya -y seguramente en otros países- el reconocimiento llega con la jubilación o con la muerte. Y eso me hace pensar en el ámbito judicial. A menudo, cuando se dicta una sentencia, el reconocimiento de un derecho, económico o moral, llega tarde.

Puyal tiene aún, afortunadamente, muchas perspectivas de trabajo y vida. Tiene mucho terreno por correr y suficiente identidad para reestrenarse válidamente en varios escenarios. En todo caso, en un país tan necesitado de herramientas Puyal ha utilizado una de admirable eficacia. No dejes el martillo, amigo, que aún hay muchos clavos por clavar.