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El Toro de la Vega, el dolor que da placer

Jordi Vàzquez

Será el 15 de septiembre. En Tordesillas, una población española, se matará a golpes de lanza un toro. La víctima ya ha sido elegida, es Rompesuelas, pesa 640 kilogramos. El evento se llama El Toro de la Vega y tiene el apoyo de los dos grandes partidos españoles, PP y PSOE.

Durante una hora, cientos de españoles armados con lanzas perseguirán el animal clavándole sus armas con la intención de que se vaya desangrando. Más de medio millar de españoles persiguen el toro a caballo, otros cientos lo hacen a pie. Oficialmente el toro podría ser indultado si logra superar una límites casi imposibles. Incluso así, el año 2012t, el animal superó los límites y dos individuos continuaron persiguiéndole hasta matarlo. Los asesinos no cumplen ni sus normas.

Entre ellas se encuentran la prohibición de clavarle la lanza para darle muerte inmediata, en cambio se le debe ir hiriendo con el máximo de dolor. Otra norma es que el "vencedor" se quedará con la cola del animal y sus testículos. Una vez arrancados ambos se clavan en la lanza del ganador que los levantará mientras la multitud chilla.

Casi no hay imágenes del evento ya que el pueblo impide las grabaciones audiovisuales a periodistas o personas. De hecho lo hace con ataques violentos. Las concentraciones en contra de esta práctica aberrante han sido organizadas mayoritariamente por grupos no españoles con la excepción honorable del Partido Animalista Contra el Maltrato Animal. En general, sin embargo, en España hay bastante consenso a favor del evento. En el año 2012 sólo se recogieron 71.000 firmas en contra en toda España. Sólo Cataluña, por ejemplo, se recogieron 500.000 a favor de las selecciones deportivas propias o 180.000 por la abolición de las corridas.

El Toro de la Vega fue declarado Fiesta de Interés Turístico por el estado español en 1980. Castilla lo protegió como "espectáculo tradicional" en 1999. Los propios corresponsales extranjeros en España han criticado abiertamente el que España considera una "fiesta" pero como dice Martin Dahmer del 'Berliner Zeitung' "tenemos demasiado cariño hacia España para escribir sobre esta barbaridad". Callar en un tema como este no es ser imparcial, es favorecer el odio y la crueldad. Por eso hay que romper el silencio. Y los catalanes nos cuesta mucho compartir un estado con humanos que son capaces de hacer atrocidades como esta. En cambio sería fácil con los impulsores de la campaña 'Rompe una lanza' que, como cada año, es un oasis de dignidad en medio del océano de indiferencia de la sociedad española.

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