Editorial

Wert reactiva la cruzada contra el catalán

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El Gobierno central ha abierto un nuevo capítulo en su cruzada de presunta defensa de los derechos de los alumnos castellanohablantes de Catalunya. Amparado en la última de las resoluciones del Tribunal Superior de Justícia, que cuestionó aspectos concretos de la política de inmersión lingüística de la Generalitat, el ministro José Ignacio Wert pretende ahora que se anule el proceso de preinscripción escolar para el curso 2015-2016 hasta que en los impresos se incluya explícitamente como opción de los padres que su hijo tenga el castellano como lengua vehicular. Una artimaña jurídica que no puede ocultar que Educación actúa por motivos político-ideológicos: niega que cuestione el sistema de inmersión, pero reclama una «proporción razonable» del castellano en los centros educativos, que fija «provisionalmente» en el 25% de las horas lectivas. ¿Qué legitimidad tiene el ministerio para proponer porcentajes y pasar por encima de leyes aprobadas por la gran mayoría del Parlament y que, sobre todo, han demostrado gran eficacia para garantizar que los catalanes sepan el catalán y el castellano? El conflicto es artificial, y la falacia de Wert es pensar que la inmersión lingüística ha favorecido el independentismo, cuando justamente lo que puede dar alas a este es que se torpedee una norma modelo de consenso y convivencia. Si en el 2012 Wert se propuso «españolizar a los niños catalanes», ahora quizá quiere lograr votos (catalanes o españoles) para el PP, pero juega con fuego.