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La prima de riesgo no tiene sentimientos

Jesús Rivasés

La prima de riesgo vuelve a subir -roza los 125 puntos-, otra vez por encima de la italiana, mientras José María Aznar, con la vice Soraya y rodeado de notables de la empresa, las finanzas y la cultura, presentaba ayer su penúltimo proyecto, el Instituto Atlántico de Gobierno (IADG), algo así como una escuela de líderes, en un país amante del estatalismo, que añora la ausencia de una ENA (Ecole Nationale  d'Administration) al estilo francés, y al que no parece bastarle su propia versión, en forma de abogados y técnicos comerciales del Estado, registradores, notarios, inspectores de finanzas... Aznar ha visto una oportunidad, y con un proyecto que también avalan desde el premio Nobel Mario Vargas Llosa a lo más granado del empresariados patrio -César Alierta, Ángel Ron, Manuel Pizarro, entre otros-, no estará falto de alumnos y, además, ganará dinero. Aznar aspira a convertir su IADG en un referente, como por ejemplo lo son el IESE o el Instituto de Empresa, dos grandes escuelas de negocios, que figuran entre las mejores del mundo, mientras que ninguna universidad pública española aparecen entre las 200 mejores del planeta.

Mariano Rajoy ha logrado lo que muchos consideraban imposible cuando accedió al poder y asimiló la situación. España, junto con Alemania, figura a la cabeza de Europa por crecimiento, al que hay que unir los 433.000 empleos creados en todo el año, una cifra magnífica que no empequeñece el drama de los todavía 5,4 millones de parados. La recuperación está en marcha, pero no hay milagros súbitos con el empleo.

La economía española, ahora, aunque muchos ciudadanos todavía no lo perciban, va por buen camino. En el 2015 el PIB crecerá entre un 2,5% y un 3% y eso «no lo puede estropear ni tan siquiera el Gobierno», como dice jocosamente José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos. Además, aunque las predicciones son más arriesgadas, a lo largo del año pueden crearse otros 500.000 empleos netos. Un éxito, digan lo que digan.

España, por lo tanto, va mucho mejor que Italia. Sin embargo, la prima de riesgo hispana vuelve a estar por encima de la transalpina, tras más de un año por debajo. La razón la explica cualquier experto de los mercados: «El problema de España, ahora mismo, se llama riesgo político». En un año con cinco procesos electorales, algunos muy abiertos, la incertidumbre y la posible futura inestabilidad lastran la economía. Los primeros indicios están aquí, como reacción a eso que el profesor Dader, catedrático de la Complutense de Madrid, llama «la segunda sentimentalización extrema de la política española», que incide en la economía. El cátedro piensa en Podemo y recuerda que la primera fue la de Zapatero. La prima de riesgo ha empezado a avisar otra vez y, por si alguien lo había olvidado, no tiene sentimientos. Lo decía el replicante de Blade Ranner: «Todo puede perderse para siempre». Aznar lo explicará en su Instituto de liderazgo.

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