Estrategias oblicuas

Robar un banco es barato

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Robar varios millones de euros a un banco es un delito muy grave, pero a veces no tanto. Depende de la ventanilla que utilices y de las herramientas que emplees en el atraco. Si eres un ladrón de cuello blanco, siempre tendrás a tu alcance la dación en pago: devolver el botín para esquivar la cárcel. Así lo ha hecho esa banda de los cuatro que no solo fue, en gran medida, responsable del hundimiento de Caixa Penedès, sino que se libra de pisar la prisión en la primera sentencia en firme sobre el saqueo de las cajas en España.

Estos cuatro ladrones convictos y confesos, pero no presos -han admitido su delito, pero han sido condenados a penas por debajo de los dos años, por lo que no serán encarcelados- ni siquiera devuelven todo el botín. Solo una parte: 28,6 millones de euros de los 30,6 que se adjudicaron como plan de pensiones. Se quedan dos millones de euros de pensión nada mínima y también los sueldazos que durante años ellos mismos aprobaron. Fueron generosos consigo mismos. El expresidente de Caixa Penedès -Ricard Pagès, uno de los cuatro condenados- llegó a cobrar cerca de un millón de euros en un año: 609.000 euros de fijo más un variable de 369.000 euros en el 2010, como premio por lo bien que iba todo. Su sueldo y el de sus cuates llegó a subir hasta un 20% anual, a pesar de la crisis económica y la mala situación de la caja.

Una montaña de dinero

Es difícil calcular exactamente cuánto dinero público nos ha costado la quiebra de Caixa Penedès, pero no ha sido barato. La caja se fusionó con otras en el Banco Mare Nostrum y después su red de oficinas fue vendida al Sabadell. En el rescate, los ciudadanos tuvimos que poner una montaña de dinero: el FROB inyectó 915 millones en el Banco Mare Nostrum en el año 2010, pero no fue suficiente. En el 2013, el Gobierno nacionalizó la entidad poniendo sobre la mesa otros 730 millones.

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¿Cómo es posible que un robo así se descubra sin que nadie vaya a la cárcel? Por un pacto entre los acusadores y los cuatro condenados para rebajar las penas a cambio de devolver el dinero y reconocer el delito. Al Banco Mare Nostrum y a la fundación de la caja -en parte, antiguos compañeros de los acusados- les pareció bien el acuerdo. La Fiscalía Anticorrupción y el FROB se pusieron en contra y mantuvieron la petición de cárcel. Sin embargo, ni el fiscal ni el FROB -es decir, el Gobierno- han querido recurrir la sentencia, por lo que todo queda judicialmente cerrado.

Comparen esta justicia con los tres años de condena a las dos mujeres que participaron en un piquete en Galicia y en parte entenderán el, para algunos, inexplicable resultado de las últimas elecciones europeas.