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Ideas

Querido Carner

Jaume Subirana

En el actual recorte a gran escala de riesgos y apuestas por parte de los editores (y también de las instituciones), un libro como Cartes 1947-1953, que reúne la correspondencia entre Armand Obiols y Josep Carner, tendría que ser recibido con un aplauso, puestos en pie. Es posible que, si lo hacen, la gente les mire mal: Carner aún es más o menos conocido (poco, si quieren, pero se le cita); Joan Prat i Esteve, en cambio, nacido en 1904, crítico y escritor que firmaba sus textos como Armand Obiols, forma parte del humus fértil de la cultura catalana de los años 20 y 30 arrastrado al mar del olvido por la guerra civil, el exilio, la guerra mundial y la posguerra. Miembro con Trabal y Joan Oliver del irreverente Grup de Sabadell, Obiols fue redactor en jefe de la Revista de Catalunya (1937-38 y 1947-48), un proyecto al mismo tiempo combativo y de alta cultura donde apareció una primera versión del Nabí de Carner. Se reencontrará con el príncep dels poetes ya en el exilio, instalados el uno en Bruselas y él en París (más tarde en Ginebra) al lado de Mercè Rodoreda, la Sonetista a quien muchas cartas aluden.

Porque las cartas recogen muchos datos puntuales sobre la vida de tres grandes escritores: Carner, Obiols y Rodoreda. Aparece además buena parte del mundo cultural y político catalán: Joan Miró, Joan Puig i Ferreter, Apel·les Fenosa, Ferran Canyameres, Josep Tarradellas, Carles Pi i Sunyer, Jean Cassou, Roger Caillois... ¿Tiene alguna importancia, hoy, todo esto? Yo aún díria que sí, pero ya no estoy tan seguro (si leyeran esto los malogrados Albert Manent y Jordi Castellanos me palmearían amablemente el cogote: hagamos caso a los maestros).

La edición de una correspondencia es siempre complicada. Agradezcamos a la Fundació La Mirada que se haya animado a hacerlo, a los herederos que lo autorizasen y al investigdor Jordi Marrugat que se haya dejado las pestañas. Quizá no está fuera de lugar sumerginos en lo que hacía hace 60 años el talento catalán ante las dificultades y la derrota.

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