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Al contrataque

Aprovechen la oportunidad

Ana Pastor

Este país tenía una oportunidad única y algunos pensamos que se iba a dar el paso, que se haría porque los ciudadanos lo merecen y porque es necesario en un momento en el que queda muy poco en pie si hablamos de credibilidad y honestidad. Sin embargo, leo con amargura que la nueva ley de transparencia, según la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, impedirá a los periodistas llevar a cabo adecuadamente su labor de vigilancia del Ejecutivo y que no está a la altura de los estándares internacionales. Pero usted pensará, como yo, que ciertamente los periodistas no somos los importantes. No lo somos.

Por eso es todavía más preocupante lo que encuentro a continuación. Que la ley, tal y como se está tramitando, nos situará en el puesto 72 de 96 del ranking de países de todo el mundo que tienen una norma de este tipo. Un puesto lamentable para un país necesitado como nunca de medidas de regeneración. El dato lo ofrece la organización Access Info, que trabaja en toda Europa y está especializada en transparencia.

Un organismo dependiente

Existen algunos ejemplos que ilustran de manera directa la decepción: en la ley están incluidos los partidos, los sindicatos, empresarios y la Casa Real (aún no sabemos hasta dónde), pero toda la información que están obligados a publicar es solo la relacionada con otros organismos públicos. Es decir, seguiremos sin saber, por ejemplo, si contratan con empresas privadas. Pero, además, sorprende mucho que queden prácticamente fuera de la norma órganos tan importantes como el Congreso de los Diputados, el Senado, el Banco de España, el Tribunal de Cuentas y el Consejo General del Poder Judicial. Son poderes públicos, los pagamos todos los ciudadanos, pero no están incluidos, salvo aquella información «sujeta a derecho administrativo». Es decir, podremos saber sus cuentas pero, por ejemplo, no estarán obligados a informar de algunas decisiones que toman en sede parlamentaria. Surrealista. Para colmo, se crea un organismo encargado de hacer cumplir la ley y, sorpresa, ese organismo no es independiente sino que dependerá del Gobierno de turno.

Estamos a años luz de otros países. En el Reino Unido, cualquier nota tomada en un simple cuaderno por un funcionario durante una negociación que implique asuntos públicos puede ser publicada o solicitada por un ciudadano de dentro o fuera de sus fronteras. Aquí ni siquiera sabemos con quién se reúnen nuestros políticos. Como para preguntar por los asuntos que tratan. Ojalá me equivoque. Ojalá los partidos de la oposición negocien con el Gobierno para que la ley salga del Senado, donde está ahora en trámite, mejor de como ha entrado. Los ciudadanos lo merecen y el país lo necesita. No hay mejor desinfectante que la luz del sol.

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