28 nov 2020

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La rueda

Las tornas de Catalunya y Euskadi

Saül Gordillo

Los catalanistas han tenido históricamente cierta admiración por Euskadi. Es la denominada «vasquitis» que afecta a muchos soberanistas de Catalunya. Cuando el lendakari Ibarretxe planteó entre el 2007 y el 2008 el pulso ante Zapatero por la consulta, los catalanistas miraban al Palau de la Generalitat y se lamentaban del president Montilla defendiendo el Estatut desde un segundo tripartito que muchos no entendieron. Mientras el Govern defendía el catalanismo de izquierdas, el lendakari plantaba cara a Madrid con el derecho de los vascos a decidir su futuro. Ibarretxe perdió el pulso, ganó las elecciones pero no pudo gobernar por la polémica ley de partidos, y en el PNV le dejaron solo. Se fue, y durante un tiempo coincidieron un president y un lendakari socialistas. Inédito. La «vasquitis» bajó porque entonces CDC pasó del catalanismo al soberanismo y se produjo el retorno de CiU a la Generalitat con un president Mas que nada tenía que envidiar a Patxi López como nacionalista.

Ahora es Mas quien plantea un pulso soberanista a Madrid con la consulta, y son los nacionalistas vascos los que envidian a los catalanes. Las tornas han cambiado. El dirigente catalán provoca admiración entre algunos sectores de Euskadi por comparación con su actual lendakari Urkullu, que nada tiene que ver con los Arzalluz, Egibar o el propio Ibarretxe, y entronca con el PNV pactista de Imaz.

La «vasquitis», que el socialista Navarro intenta combatir con su propuesta de eliminación de los conciertos económicos vasco y navarro, no ha dado paso a ninguna «catalanitis». Admiran la determinación del president y la alianza parlamentaria entre CiU y ERC, pero tienen memoria y saben cómo acabó Ibarretxe. La caverna madrileña sueña con ello.