01 abr 2020

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Al contrataque

Antidiplomacia económica

Pepa Bueno

El economista José Carlos Díez publica un libro titulado Hay vida después de la crisis. El título encaja muy bien con su personalidad, propositiva, y por eso dice que «una depresión económica equivale a una guerra, y a las guerras se va llorado de casa y con un solo objetivo: ganar».

El texto incluye no solo análisis, sino también propuestas concretas para problemas concretos como la sequía de crédito, el paro o los desahucios, desde el realismo pero con la certeza de que no se puede salir de aquí mandando a la exclusión social a un porcentaje importante de españoles. Y hasta llegar a la conclusión de que hay vida después de la crisis, repasa exhaustivamente todos los antecedentes de la gran crisis, los actores que han intervenido en ella y el precio que pagaremos si Europa sigue empeñada en la senda única de la austeridad y en no hacer nada más allá del ajuste fiscal.

El capítulo en el que detalla esos peligros, esta catástrofe, lo encabeza con una cita de Konrad Adenauer: «La historia es la suma total de todas aquellas cosas que hubieran podido evitarse», dijo el político alemán, uno de los padres de la Europa que tanto queríamos. Una Europa, como se recuerda en el libro, en la que empezaron las dos guerras mundiales del siglo pasado pero que después intentó neutralizar sus peores inercias con inteligencia y negociación.

Y efectivamente, si el euro se hubiera diseñado bien en origen con un Tesoro único, si las instituciones comunitarias hubieran tenido mando en plaza, si los ciudadanos europeos hubieran participado más y mejor en la construcción institucional, si los bancos centroeuropeos no hubieran financiado con avaricia la borrachera de consumo en el sur, si las democracias hubieran ejercido los controles sobre la banca privada y no hubieran pervertido el funcionamiento de las cajas de ahorro y otras entidades parecidas, si a Grecia se la hubiera rescatado como a uno de los nuestros y no como al chivo expiatorio de los males de todos¿ sin la suma total de todo lo que podría haberse evitado quizá algún día no tengamos que volver a citar a Adenauer.

Sin dar la cara

Esta semana el espectáculo europeo ha llegado a su cénit. Bruselas apuntando a Berlín por su rigidez austericida, Berlín disparando contra el presidente de la Comisión por el paro juvenil y la subida del IVA. Alemania reprochando a España no haber utilizado todo el rescate bancario, Madrid diciendo que son meras especulaciones. La Comisión amenazando a nuestro país con sanciones por tener un 27% de paro a la vez que nos atenaza con políticas que no dejan salida. Y todo esto, fuera de foco, fuera de micro, sin dar la cara.

Yo también quiero ser optimista como Díez, así que voy a pensar que a Europa le encanta pasearse por el borde del abismo, que esta sucesión de disparates, de antidiplomacia económica nos hará tocar fondo y que habrá vida después de Merkel y las elecciones alemanas.