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Arcadio Mas Castelar: «Vi otro nombre en el nicho y me quedé en la oscuridad»

Quería un nombre, una tumba donde poner flores. Ahora quiere una foto. Un hombre de 85 años rastreando a su madre.

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Arcadio Mas Castelar: «Vi otro nombre en el nicho  y me quedé en la oscuridad»

JOAN CASTRO / ICONNA

-Debió de conmoverlo. Ver la tumba de su madre. Finalmente.

-Mire, para mí por un lado fue sin duda una gran satisfacción, claro, pero que no hubiera un nombre y unos apellidos fue una sombra para mí. Me dijeron que estaba en ese nicho, y al llegar vi que el número correspondía pero que había otro nombre. Me quedé en la oscuridad.

-Pero está ahí.

-Eso parece, pero a mí me tienen que entregar el certificado. Yo necesito un papel donde lo ponga.

-¿Dejó las flores?

-Claro.

Hace un par de semanas que se desplazó Arcadio a Montjuic a visitar la tumba de su madre. Por primera vez. Con 85 años. Tenía que ser el momento culminante de la búsqueda que emprendió hace más de una década, inspirado por las escenas de reencuentros familiares que había visto en un programa de televisión, él, entregado en adopción nada más nacer, desconocedor toda la vida de la identidad, los apellidos de su verdadera madre, un hombre decidido a descifrar sus enigmas en el último tramo de su existencia; pero no estaba el nombre, y en ese vacío Arcadio sintió que le seguían hurtando algo.

-Volvamos atrás. Empezó a buscar a su madre. ¿Qué hizo?

-He hecho de todo, he estado días y días en despachos de abogados en Figueres y en Barcelona. Me han estafado, un abogado me pidió 1.500 euros para una gestión y nunca lo volví a ver. Encontré muchos obstáculos, y la verdad, y lo pasé muy mal, pero hace seis meses me puse en contacto con SOS Bebés Robados y gracias a ellos supe lo que quería saber. Mi madre. Quién era mi madre.

-¿Quién era?

-Rosa Barbosa Tomás. Era modista, de Figueres. Tenía seis hermanos.

-¿Cuándo fue eso? ¿Cuándo le dieron la documentación?

-Hace un mes, más o menos, tal vez un poco más. Mi madre firmó un acuerdo de confidencialidad para que nunca me dijeran su nombre, pero hasta donde sé soy el primero al que le dan los datos, los documentos, en atención a la edad. Mi edad.

-Es imposible ponerse en sus zapatos. Está ahí, tiene 85 años y le dan unos papeles por los que se entera por fin de la identidad de su madre.

-Imagínese. Yo durante años no supe ni de dónde era ni quién era. Quería conocer los nombres y apellidos de mi madre porque sabía que mis nombres y apellidos, los que yo había llevado siempre, eran falsos. Había tenido que sufrir años y años y luchar muy duro para llegar hasta ahí, hasta ese momento. Así que, imagínese. Pero ahora tengo la satisfacción más grande de mi vida, que es saber quién soy y de dónde vengo.

-Dice que sus apellidos son falsos. Se refiere a que son los que le pusieron sus padres adoptivos, ¿no?

-No me hable de mis padres adoptivos. A mí me entregaron a una señora que había perdido el hijo, pero ella murió enseguida y el señor se volvió a casar y apareció otra señora que fue la que se hizo cargo de mí, y estos dos fueron lo peor que ha habido sobre la tierra. Todo el tiempo me daban palizas, de lo menos que me trataban era de hijo de puta. No fue una infancia muy feliz. Lo pasé mal.

-¿Y los apellidos?

-¿Quiere saber de dónde son mis apellidos? ¿Por qué le digo que son falsos? Porque fueron los que me dio un capataz para poderme hacer un contrato en Toulouse, un trabajo que tuve; para meterme en nómina. Esa es la historia de mis apellidos.

-¿De qué trabajaba?

-Soy albañil. Tuve un maestro que me enseñó a los 18 años y gracias a eso he podido ganarme la vida. Cuando era joven y vivía en Lleida fui pastor, pero por lo demás he sido albañil. Esta casa la hice yo. Toda. Entera.

-¿Hace cuánto que vive aquí?

-¿En Sant Miquel de Fluvià? Hace unos 20 años.

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-Volviendo a lo de su madre, supongo que cuando le den el papel, el certificado, estará más tranquilo.

-Necesito algo más. Una foto. Y quiero cambiar de apellido, quiero el apellido de mi madre. Creo que es un derecho que tengo. La esperanza es encontrar a María Barbosa Marqués, que debía de ser sobrina de mi madre y que figura como dueña del nicho. Igual ella tiene una foto.