La rueda

Los parados no necesitan estos«ánimos»

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Colas de parados frente a una oficina de empleo, en Madrid.

Colas de parados frente a una oficina de empleo, en Madrid. / JUAN MANUEL PRATS

De todos los durísimos recortes que el Consejo de Ministros aprobará en este terrorífico viernes 13, hay un hachazo que destaca sobre los demás por su especial injusticia. Es esa rebaja en el subsidio de desempleo a partir del sexto mes de paro, una medida que golpea precisamente a quienes más están sufriendo la crisis, aquellos que deberían ser la absoluta prioridad para cualquier Gobierno. Son unos 125 euros al mes de media y tal vez aRajoyle parezca un sacrificio menor; por ahora ningún ministro ha tenido la indecencia de traducir la cifra a «cafelitos». Pero para muchas familias -hay más de un millón y medio con todos sus miembros en paro-, ese dinero es la diferencia entre mantener la casa o afrontar un desahucio, entre que los hijos estudien o tengan que dejar la universidad, entre comer caliente todos los días o tener que recurrir a la caridad. Al menos el recorte solo afectará a los nuevos parados, pero es dudoso que la situación mejore en los próximos meses, así que el consuelo es magro.

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Si mala es esta medida, mucho peor ha sido la justificación que, en apenas una frase, esbozó el miércolesRajoyen el Congreso. Decir que este recorte en la prestación es para «animar la búsqueda de trabajo» -y que los diputados del PP aplaudan el discurso- es casi un insulto para los más de cinco millones de parados. ¿De verdad cree el presidente del Gobierno que los parados en España no trabajan porque no quieren? Es cierto que existen algunos parados, muy pocos, que rechazan ofertas de empleo y aprovechan la prestación de desempleo para estudiar o tener un hijo. Pero son una anécdota estadística y ese puesto de trabajo se acaba cubriendo igualmente. Sobran incentivos para buscar trabajo, lo que faltan son empleos.

En una economía en plena recesión, en el país europeo donde la pobreza más ha crecido en los últimos años, con la tasa de paro rozando el 25%, con una prestación por desempleo lejos de la media europea, ¿cuántos parados necesitan más ánimos en forma de tijeretazos para buscar un trabajo?