La rueda

Los lamentos de Carlos Dívar

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Carlos Dívar«lamenta el quebranto para el CGPJ, el Tribunal Supremo y la carrera judicial» que ha ocasionado la denuncia presentada contra él por sus lujosos viajes a Marbella con cargo al contribuyente. Pero no aclara a qué viene su llanto: si se arrepiente de su comportamiento o del deJosé Manuel Gómez Benítez,el vocal que lo denunció. Por sus obras, es fácil de interpretar:Dívarno tiene intención alguna de asumir su responsabilidad y en la reunión de ayer en el CGPJ quedó aún más claro cómo funciona la justicia en este país. Siete votos pidieron la dimisión deGómez Benítezfrente a cinco que se la reclamaron aDívar.Siete a cinco, gana el corporativismo a la transparencia una vez más.

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El archivo de la denuncia contraDívares lo que habría que lamentar. No está claro que la decisión de la fiscalía cierre para siempre la vía judicial -atentos a la acusación popular-, pero sin duda no acaba con el escándalo político, por mucho que el ministroGallardóndiga queDívar«sale reforzado». El presidente del Supremo tiene muchas cosas que detallar.Dívarno ha explicado qué clase de compromiso oficial requiere 20 viajes de fin de semanacaribeñosa Puerto Banús. Tampoco ha aclarado qué persona le acompañaba en esas lujosas comidas y cenas para dos que pagó el dinero público; es un dato relevante: con el nombre del acompañante es fácil deducir si estamos ante un gasto personal o laboral. Y tampoco ha razonado por qué motivo era imprescindible alojarse en uno de los hoteles más lujosos de Marbella -él y todos los escoltas-, como si no hubiera más oferta hotelera donde elegir en toda la ciudad.

Según fuentes de la judicatura, aún quedan por conocerse algunos viajes más y por eso no es aceptable que todo este escándalo se cierre con un propósito de enmienda y un lamento por persona interpuesta. A partir de ahora, dice el CGPJ, una comisión controlará los viajes oficiales. «Lo siento, me he equivocado mucho, no volverá a ocurrir», una vez más.