01 jun 2020

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Gente corriente

Josefina Piquet : "Rondamos los 80 años. ¡Es hora de que hablemos!"

Catalina Gayà

En 1997, Josefina Piquet conoció a ocho mujeres octogenarias que levantaban su voz para explicar la historia de las mujeres de la guerra civil. En 1936, Josefina tenía 20 meses. Las otras mujeres, 20, 17 años... Fundaron la asociación Les Dones del 36. Durante 10 años dieron 400 charlas, explicaron su historia a 25.000 estudiantes, ilustraron a los autores de 29 libros y concedieron 200 entrevistas. Las mayores hablaban de prisiones franquistas, del frente. Josefina, del miedo que sintió cuando siguió a su madre al exilio. Piquet fue la coordinadora de la asociación.

-¿Sigue luchando?

-Sí, se lo prometí a mis compañeras. Me llaman la niña del 36. Cada vez que explico lo que me pasó se sabe lo que les ocurrió a ellas. Estuve callada hasta los 55 años, así que ahora tengo mucho que decir.

-¿Por qué se calló?

-Sobreviví a un bombardeo. Cuando me rescataron, me dije que si no hablaba era como si no hubiera ocurrido. Opté por el silencio y quedé prisionera de mis emociones.

-¿Qué pasó para que hablara?

-En 1990 hice un compromiso conmigo misma: mi marido, hijos y nietos tenían derecho a conocer mi historia. En 1997 escuché en el Pati Llimona a unas mujeres que explicaban la historia que vivió mi madre. Ese día hablé por primera vez frente a desconocidos. Mi compromiso personal se convirtió en social.

-Y decidió unirse a ellas.

-Ganaron el premio Maria Aurèlia Capmany y empezamos a explicar la historia de las mujeres. Ellas, la de las mujeres. Yo, la de esa niña que vivió la guerra.

-La asociación se disolvió en el 2006.

-Algunas de mis compañeras murieron y otras ya son muy mayores. Yo sigo explicando lo que viví. Los que éramos niños en la guerra también tenemos muchas cosas que decir. Yo no hice nada para salvar la República, tampoco fui al frente, pero he sufrido la guerra, he quedado sepultada entre las ruinas, he atravesado los Pirineos a pie y he estado en el exilio 10 años. En la retirada hice los mismos kilómetros que mi madre, sufrí el mismo frío, el hambre, el pánico de los aviones que nos ametrallaban.

-¿Por qué calla su generación?

-De las mujeres se habla poco, y de los niños, menos. Somos los grandes olvidados de la historia. Mucha gente de mi generación nunca ha explicado lo que le pasó. Piensan que su historia es menos importante que la de los que fueron al frente. Por eso callan, y eso nos ha marcado. La palabra es la mejor terapia para curar nuestros traumas infantiles. ¡Ya tenemos entre 75 y 80 años. Es hora de que hablemos. Si no, ya no podremos hacerlo!

-¿Qué sintió cuando las conoció?

-Una gran admiración. Son unas mujeres extraordinarias. A su lado me sentía como un patito feo. Yo solo puedo hablar de sentimientos. Mi guerra era la del pánico, del desconcierto, del sentimiento de culpa, del frío, del rechazo. Cuando mis padres perdieron la guerra tenía 5 años, y yo también me convertí sin saberlo en una niña vencida.

-¿La escuchan los chicos?

-Los estudiantes, sí. Escuchan siempre con interés y emoción. La sociedad, no lo sé. ¡La ley de la memoria histórica es una vergüenza y siento que el Memorial Democràtic esté parado y sin director!

-Han dedicado una plaza a...

-Las Dones del 36 para rendir homenaje a la lucha de las mujeres. ¡Ninguna de nosotras ha pisado la plaza!

-¿Por qué?

-Decidimos no ir por coherencia y por dignidad. ¿No ha visto las rejas? Nos recuerdan las cárceles franquistas. ¡Una de mis compañeras estuvo 16 años en una cárcel franquista! Hicimos un manifiesto.

-¿Han quitado las rejas?

-No, y ese ha sido nuestro gran disgusto. Mientras haya rejas no iremos, aunque lo sentimos, porque nos haría mucha ilusión. De las 12 compañeras, ocho estuvieron presas. Entre ellas, Conxa Pérez, nuestra miliciana, en el campo de concentración de Argelès, y en cárceles franquistas. ¡Carme Casas, tres años; Trini Gallego, siete; Maria Salvo, 16!

-¿Hemos aprendido lo que ustedes nos han explicado?

-Espero que sí. Con nuestro testimonio hemos escrito una página de la historia en femenino. Hemos compartido sentimientos, hemos hablado de nuestra lucha durante la guerra civil contra el franquismo, de la crisis de valores y de nuestro empeño por mantener vivos nuestros ideales de paz, de justicia, de libertad.