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Artículo de Joan Barril: 'Un euro a 'El Jueves''

JOAN BARRIL

Les han caído 6.000 euros a los de El Jueves. Eso es justicia rápida. Prueben ustedes a estafar a unos cuantos ciudadanos con un chiringuito financiero y a la hora de las indemnizaciones acabarán pagando un tercio o un cuarto a los supervivientes. El tiempo siempre va a favor de los culpables. Pero en el caso de El Jueves la cosa ha sido rapidísima. Un dibujo en la portada de una revista satírica y les caen 3.000 euros a cada uno de los autores. Y eso, la verdad, no es ninguna sátira.

Yo no me meto en la vulneración del honor. Mi honor no es gran cosa. En realidad, no vale nada. Lo pongo a su disposición. Solo sé que con una caricatura no se mata a nadie y, sin embargo, quedan muchas muertes impunes por el camino. El príncipe heredero es mi príncipe de la misma manera que mis compatriotas de El Jueves son mis colegas. El príncipe heredero aspira, por profesión, a reinar. Mis colegas aspiran, simplemente, a hacerme la vida un poco más tranquila. A los primeros les pago con mis impuestos. A los segundos les multan. La felicidad entre gobernantes y súbditos se sustenta en un pacto no escrito. Ni más que tú, ni menos que tú: igual que tú. Porque todos somos carne de cañón a la hora de ser sometidos a la burla. ¿O es que hay algún país que no se libre de sus demonios sin la posibilidad de decir que los reyes van desnudos?

Contrariamente a lo que muchos dicen, la Corona no tiene grandes problemas en España. La Corona continúa siendo garantía de cohesión, aunque sea por la cohesión del humor y de la desmitificación. Necesitamos a la Corona para humanizarla y para evitar que las fuerzas ocultas de la peor España nos acaben deshumanizando. A las monarquías absolutistas hace siglos se las pasaba por la guillotina. A las monarquías parlamentarias se las quiere en la medida en la que se dejen querer. Ese es el mérito de la Corona que refundó Juan Carlos I. Y sería una pena que ese capital se licuara entre pieles demasiado finas.

Pero ahí están las leyes, los fiscales y los jueces para meter una multa de 3.000 euros a los autores de una portada satírica de una revista satírica. La piel de los jueces es mucho más fina que la de los protagonistas de la broma de sal gorda con la que nos obsequió El Jueves. ¿De dónde han sacado la idea de que 3.000 euros van a restablecer el honor del príncipe Felipe y de su esposa? ¿Quién cuantifica la ofensa? ¿Habría sido mayor la multa si en vez de la procaz ilustración se hubiera dibujado a Felipe a bordo del barco de un delincuente de cuello blanco?

Lo único cierto es que El Jueves es una garantía de salud democrática. Y mal hacen los jueces recurriendo a la multa para meterle miedo a la publicación. Seis mil euros no son una represalia contra El Jueves, sino una advertencia para que nadie más se atreva a meter a la familia real en el cajón de la sátira. ¿Y qué es, si no, la sátira? La sátira, desde los antiguos poetas atenienses o romanos hasta hoy, no es otra cosa que hacer reír al pueblo a costa del poder. Eso no tiene precio.

Precisamente porque no tiene precio, les invito a que paguemos entre todos el derecho a la alegría y a la afirmación del pueblo con herramientas que no son ni las armas ni el dolor, sino el puro y simple humor. ¿Encontraremos un euro multiplicado por 6.000 personas? Claro que sí. La libertad de expresión exige un euro de gente que pueda decir al mismo tiempo "¡viva el Rey y viva el buen humor!". Pagamos al más alto funcionario del Estado. Ahora toca pagarnos un euro de libertad a cada uno de nosotros.

Temas: El Jueves

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