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Una aventura pirata en un edificio histórico

El Castell de Castelldefels estrena una original visita inmersiva familiar

Unos niños juegan a Divisa y bombardea en el espacio Piratia.

Unos niños juegan a Divisa y bombardea en el espacio Piratia. / PEDRO G. LANCHO

Los piratas fueron unos bandidos marinos que el tiempo y las artes, sobre todo el cine, se encargaron de dulcificar convirtiéndolos en héroes románticos aunque la realidad fuera muy diferente. Siglos después aún siguen manteniendo su atractivo para las nuevas generaciones y son los principales protagonistas de una visita en forma de aventura, juegos y experiencia interactiva que puede vivirse en el flamante Castell de Castelldefels, que ha sido restaurado recientemente y que inauguró la semana pasada esta actividad familiar.

Aspecto exterior del Castell de Castelldefels.

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Tras atravesar la puerta principal nos espera una pequeña subida hasta llegar a la entrada. Allí nos darán una audioguía disponible en castellano, catalán, inglés y francés que podemos colgarnos del cuello, también podemos conectar unos auriculares (que valen un euro si no los traemos de casa). El personal de recepción y los guías, todos muy amables, nos indicarán el recorrido a seguir. Nos encontramos en el patio de armas, que data del siglo X, y nos explican algunas curiosidades del lugar donde nos encontramos y la función del castillo, proteger a los vecinos del pueblo de las invasiones de los piratas. En diversos plafones nos irán explicando partes de su historia empezando por los corsarios más famosos de la época.

En un barco pirata

Entramos en Piratia donde, mientras escuchamos los motivos históricos por los que aparecieron (una época de frágil equilibrio en el poder en la que los estados, sobre todo el imperio otomano, los consentían para detener a los barcos enemigos) se proyectan varios dibujos en el suelo en medio de la oscuridad. Al finalizar, hay una luz tenue y nos proyectan unas imágenes mientras descubrimos que, si damos unos pasos adelante, nos hallamos en la popa de un barco que se aleja del puerto. El suelo tiembla suavemente y la voz de un pirata, Otxalí, nos advierte que hemos zarpado del puerto de Argel y entrado a formar parte de la tripulación como grumetes.

Al inicio de la visita nos sentimos en la popa de un barco pirata que se aleja de la costa.

/ PEDRO G. LANCHO

Atravesaremos una puerta a mano derecha que representa la bodega, repleta de toneles, vasijas, cuerdas o baúles mientras las imágenes en movimiento nos muestran los botines que van almacenando y las personas que van secuestrando para convertirlas en esclavas. Nuestro siguiente destino es el camarote del capitán Dragut (otra proyección), aliado de los otomanos y compañero de grandes corsarios, que nos da la bienvenida. Iremos ahora a la cubierta y nos aproximaremos a la costa de Castelldefels presidida por el castillo mientras sus habitantes se preparan para repeler nuestro ataque.

Entraremos en el camarote del capitán Dragut, que nos dará la bienvenida (virtualmente).

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Juegos para todos

La siguiente sala es la favorita de los niños, ya que contiene diversos juegos que deben resolver. El primero es Fortificar la costa y consiste en colocar correctamente las piezas para construir el castillo. Deberemos averiguar donde se sitúa la torre principal, las de vigilancia y defensa y nos indicarán si hemos acertado. Seguimos con Divisa y bombardea, donde hay dos catalejos y dos cañones. Primero buscaremos la situación de los barcos para, por medio de unas tablas, situar el cañón más alto o más bajo y poder lanzar las bombas con un pulsador.

Un niño intenta colocar correctamente las piezas de Fortificar la costa.

/ PEDRO G. LANCHO

La costa bajo ataque es un panel con cuatro tablets deslizantes sobre la cronología pirata desde 1504 hasta 1715 y, según donde las situemos, nos explicarán los desembarcos que se produjeron desde Colliure hasta Alicante. Resulta curioso comprobar cómo su destino favorito era Salou, que invadieron en una decena de ocasiones. Lo de los guiris con esta localidad catalana viene de lejos. El botín son tres baúles en los que se proyectan las diversas mercancías que requisaban. Dejamos de jugar por un momento para entrar en una pequeña sala donde veremos Mito e imagen de los piratas, un vídeo corto sobre su historia pero también sobre la piratería contemporánea en los tiempos de Internet.

Podemos mover las tablets para descubrir la cronología de los piratas.

/ PEDRO G. LANCHO

A continuación nos proponen un entretenimiento muy fotografiable. Pondremos los pies donde nos indican y podremos sentir como, virtualmente, cambiamos de vestido en varias ocasiones, como en aquellos inolvidables recortables de infancia. Muy ingenioso. En ¿Cuánto vale tu rescate? indicaremos nuestro sexo, estado de salud y clase social para que calculen cuánto costaría que nos dejaran libres (entre 70 y 500 ducados). Para acabar, Escoge tu tripulación nos permite elegir a nuestros compañeros de aventuras, las defensas que tenemos y el botín logrado para dirigir un nuevo ataque a la costa que deseemos.

Una niña posa con los distintos vestidos (virtuales) que ofrecen.

/ PEDRO G. LANCHO

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El interior del castillo romántico

Volvemos al patio para subir las escaleras y conocer el interior del castillo romántico de Manuel Girona presidido por el lema Labor prima virtus, mientras la audioguía nos explica cómo lo adquirió y restauró. Vemos la sala institucional, con su chimenea de piedra y yeso y donde se celebraban los grandes banquetes. Al lado hay una pequeña estancia con ventanales con dibujos, fotos del edificio en 1848 y un libro antiguo. La sala de esgrima (llamada así porque antes estaban pintados unos floretes) tiene dos bancos y numerosas frases de Horacio como “Acomódate al tiempo” o “La paciencia vence a los males”.

La sala principal del castillo romántico de Manuel Girona.

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En el comedor se encuentra la escultura El petó perdut de Lambert Escaler (1902), unos vitrales de 1897 o unas baldosas del pavimento del siglo XIX, pero lo más curioso es ver, escondida, la cocina de hierro con todos sus enseres y la vajilla de la familia. Si subimos las escaleras, (hay unas cuantas más), llegaremos al mirador, el punto más alto del castillo, con una perspectiva de la localidad. Creemos que todo ha acabado pero aún hay más.

En un rincón del comedor podemos ver la cocina en la estancia adjunta.

/ PEDRO G. LANCHO

La iglesia y la historia

Nos dirigimos hacia la iglesia de Santa Maria del Castell de Faels y aguardamos pacientemente que llegue el momento en que se abran las puertas para ver Viaje en el tiempo. No hay ningún símbolo religioso, tan solo la estructura y nos sentamos en unos bancos. Mientras la audioguía nos explica su historia se van iluminando diversos rincones donde se muestran los restos romanos, una lápida funeraria o unos capiteles para dar paso a un corto sobre la historia de dos vecinos, Joan y Rosa, que intentan protegerse de los invasores cuando el castillo está en ruinas.

Bajo los arcos de la iglesia se proyecta un corto sobre la historia de una pareja de la localidad.

/ XÈNIA GARCÍA RAMOS

Por último nos cuentan su evolución a lo largo de los dos últimos siglos y hay dos vitrinas con objetos de la guerra civil como guerreras, granadas, máscaras antiguas, metralletas, subfusiles, cascos o recuerdos de las Brigadas Internacionales así como, al fondo, podemos ver algunos grafitis que dibujaron en sus paredes los soldados que se refugiaron allí. Nos dejan unos minutos para fijarnos en sus detalles antes de abandonar el edificio y, más adelante, podemos ver unas maquetas que cuentan la historia y los cambios en el castillo a lo largo del tiempo. Salimos al exterior con la sensación de habernos sentido unos auténticos piratas durante algo más de una hora. La próxima vez que vayamos (pretenden utilizarlo para todo tipo de actos culturales y festivos) exclamaremos: ¡Al abordaje!

La visita finaliza mostrando la evolución e historia del castillo por medio de maquetas.

/ PEDRO G. LANCHO

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Visita al Castell de Castelldefels y Piratia

¿Dónde? plaza del Castell, 1. Castelldefels.

¿Cuándo? de martes a domingo, de 10 a 19 horas.

Precio: de 6 a 10 euros. Niños menores de 10 años, gratis.

Más información: Castell de Castelldefels

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