Ruta callejera

Un 'tour' por Barcelona de cara a la pared

Están ahí, en tapias, tabiques, muros. Levanta la vista. Verás ángeles custodios, obras maestras, alguna mano misteriosa. Sí, las paredes hablan

Òscar Broc

Muro de la fama de la rumba catalana, de Luis Zafrilla, en la calle de la Cera.

Muro de la fama de la rumba catalana, de Luis Zafrilla, en la calle de la Cera. / Ferran Nadeu

Ya lo vimos en 'Supongamos que Nueva York es una ciudad' (Netflix): Fran Lebowitz se pirra por los mensajes que Nueva York le envía desde las aceras, un mar de baldosas trufado de placas y guiños. Os propongo que sigamos la estela de la escritora por las calles de Barcelona, pero en este 'tour' levantaremos un poco la vista. El suelo no nos interesa ya. Esta vez, escucharemos lo que nos tienen que decir las paredes de la ciudad; lienzos de granito colonizados por caligramas, misterios, murales rumberos, obras de grandes artistas, cicatrices del pasado, estatuas olvidadas, persianas pop… Están ahí, en tapias, tabiques, muros, medianeras, pero nunca los vemos. Pues ya va siendo hora de abrir los ojos y descorrer el velo. Nunca estar de cara a la pared había sido tan divertido. 

Guitarras de cera 

Paredes rumberas

El Olimpo de la rumba catalana, género musical genuinamente barcelonés, observa a los habitantes del Raval desde dos paredes separadas en la calle de la Cera, el Bronx de la rumba, el epicentro de un área del barrio que Vázquez Montalbán amaba y en la que durante muchos años se concentró una nutrida comunidad de gitanos catalanes. En esta travesía de alto octanaje rumbero se yerguen dos murales de Luis Zafrilla (en número el 6 y el 57 de la Cera) que homenajean el pasado, presente y futuro de la rumba catalana, de Peret a Estopa. Reverencia obligada cada vez que pases, si no deseas que un guitarrazo espectral de Gato Pérez te chamusque el flequillo.    

Murales de la rumba catalana. Calle de la Cera, 6 y 57.


Grafitis viejunos 

Raval medieval

Muescas medievales contra el Conde Duque de Olivares en la calle del Carme.

/ El Periódico

En el siglo XVII no tenían espráis ni escuchaban trap, pero lo de mancillar paredes vaya si lo hacían. Y con mejores resultados que los grafiteros actuales, como se aprecia en el acceso al antiguo Hospital de la Santa Creu de la calle del Carme. Las piedras del portal están llenas de inscripciones medievales, pero en una de ellas hay un grafiti contra el conde duque de Olivares que ha soportado mejor el paso del tiempo que la pituitaria de Jordi Hurtado. Todavía puede leerse, perfectamente hincado en la piedra: "'Fueresse' luego Oliveros". Otro de los grafitis más enteros reza: "Fuego que se apaga", y algunos lo relacionan con el incendio que el hospital sufrió en 1638. Mejor que Canal Historia.  

Institut d’Estudis Catalans. Carme, 47.


El corazón del ángel 

El protector

Incluso en un terreno tan entregado al consumismo como el Portal de l’Àngel, hay paredes que guardan historias épicas. De pie, en una hornacina en la fachada del Banco de España en contacto con el portal, un ángel custodio vigila a los barceloneses. La estatua ha tenido varias vidas y su última encarnación data de 1955. Se trata de una obra de Ángel Ferrant, y blande, amenazante, una espada por encima de su melena. Poca broma, si Godzilla decide pisotear Barcelona, a este ángel con arma blanca le correspondería la misión de protegernos.

Ángel custodio de Barcelona. Banco de España. Portal de l’Àngel.

La newsletter de On Barcelona

Dicen que si activas esta newsletter delante de un espejo a medianoche, se te aparece Pocholo y te lleva de fiesta. Ana Sánchez te descubre cada semana los planes más originales de Barcelona.

Suscríbete


Mano ganadora 

Barceloneta misteriosa

Es uno de los misterios más jugosos de la Barceloneta: la mano de piedra del cruce Sòria-Sant Carles.

/ El Periódico

Nadie sabe quién la puso allí. Se ha especulado mucho sobre su cometido, pero no se ha llegado a una conclusión clara. La mano de piedra que hay en la pared del cruce de las calles de Sòria y Sant Carles es uno de los misterios más jugosos de la Barceloneta: hay gente que dice que es una señal de tráfico del pasado, otros la vinculan con el satanismo y la magia negra… Yo apuesto por un salón de uñas para las Bad Gyals del siglo XVIII.   

La mano de la Barceloneta. Esquina Sòria-Sant Carles.


A cuchillo 

Catedral afilada

Durante siglos, los barceloneses acudieron a la calle dels Comtes para afilar sus cuchillos, herramientas y armas blancas. En la piedra del muro de la Catedral se aprecian todavía las secciones longitudinales causadas por incontables filos; centurias de frotamiento que nos hablan de una Barcelona peligrosa, violenta y supersticiosa, pues se creía que después de afilarlas en un edificio santo, las dagas tendrían capacidades mágicas. Y las muescas no engañan: ni la navaja albaceteña más oxidada ni las uñas de Rosalía se resistirían a la capacidad afiladora de las piedras de la catedral.   

Afiladores. Calle dels Comtes.


Juanjo Sáez 'undercover'

Doctor Astin, ¿dígame?

Vestigio pop de un bar legendario: Astin. La estatua la diseñó Juanjo Sáez en 1999. Sigue en Abaixadors.

/ El Periódico

Corría el cambio de milenio y, antes de lucir palmito en la pista del Nitsa, la 'modernité' barcelonesa calentaba hígados en el Astin, un bareto legendario que algunos 'boomers' todavía recordamos entre pucheros de nostalgia. Hace años que el local se esfumó, pero todavía queda un vestigio pop en la pared de la entrada, una divertida estatua del doctor Astin que el célebre autor e ilustrador barcelonés Juanjo Sáez diseñó para el local. Muchos se preguntan cómo es posible que el viejo doctor siga allí, sin mácula y con una sonrisa de oreja a oreja. Me dice Juanjo que lo pegaron a la pared con Loctite: misterio resuelto.   

Doctor Astin 1999. Abaixadors, 9.


De la A a la Z 

Brossa vs Junoy

Dos caligramas enfrentados en sendas medianeras, en la calle de València. Dos poemas visuales separados por el colegio y capilla de la Immaculada Concepció, ahora en obras. Uno pertenece a Josep Maria Junoy y se remonta a 1916; el otro es de Joan Brossa y data de 1997. Ambos tienen como protagonistas las letras A y Z, el nacimiento y final de todo. Y más que poemas son haikus visuales: un par de minutos de reflexión y masaje neuronal en el hervidero del Eixample. Los necesitarás.   

Poemas visuales. València, 252.


Museo callejero 

Arte sobre hormigón

Mural de Keith Haring en la plaza del Macba.

/ El Periódico

Si no te aplasta el juanete algún 'skater', levanta la cabeza cuando vayas al Macba y piérdete en el mural cerámico que Eduardo Chillida puso en el exterior del museo, en plena rúe: casi nadie repara en él, porque justo al lado se halla otra joya artística de valor incalculable, el mural recuperado que Keith Haring dibujó en Barcelona en el 89. ¿Quieres más? No te pierdas los frisos diseñados por Picasso en el Colegio de Arquitectos de Catalunya.   

Murales de Chillida y Keith Haring. Plaza dels Àngels (Macba).

Frisos de Picasso del COAC. Plaza Nova, 5.


Pollo modernista 

Trampantojo en el Born

Delante del mercado de Santa Caterina, encontrarás un espejismo en una medianera. Es un edificio fantasma pintado sobre piedra, una fachada con balcones que en su planta baja muestra el dibujo realista de la pollería modernista Pavia, con una dependienta de mentirijilla dispuesta a vendernos un par de muslos de oferta. Es obra de Miquel Ballester, Rafael Cerdan, Jonathan Cerdan y Andreu Mitjans. Por cierto, las personas que hay en los balcones superiores son el propietario de la finca, su familia... ¡e incluso su mascota!

Pollería Pavia. Avenida de Francesc Cambó, 25.


Persianas de Gràcia 

Cuando cierran las tiendas

Las coloridas persianas de Gràcia hasta resucitan a los muertos. Esta la puedes ver en la calle de Martínez de la Rosa.

/ El Periódico

Noticias relacionadas

Antes de que algunos grafiteros envidiosos las estropeasen burdamente, las persianas de 'Juego de tronos' de Axe Colours eran motivo de orgullo en Gràcia. Afortunadamente, la de Daenerys, la reina de dragones (Bruniquer, 23), sobrevive, aunque a duras penas. A pesar del vandalismo barato de algunos pintamonas, los comercios del barrio se toman muy en serio sus persianas y, cuando las cierran, las calles se convierten en un museo gratuito multicolor de arte urbano. Persianas que parecen cuadros: el Frankenstein de Estudi Karloff (Martínez de la Rosa, 38), el Nicola Tesla y el Nelson Mandela de Montmany, la gamba sexi del Lluritu (Torrent de les Flors, 71), la mujer melancólica del Chi Nanit (Martínez de la Rosa, 42)... ¿A que no puedes ver solo una?