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RUTA VERDE

El mapa de los árboles más espectaculares de Barcelona y Catalunya

Situamos 120 árboles singulares de Barcelona y Catalunya y seleccionamos 12 ejemplares de la ciudad que merecen la visita

Antonio Madridejos

La Araucaria australiana en los Jardines del Teatre Grec.

La Araucaria australiana en los Jardines del Teatre Grec. / Álvaro Monge

Los árboles de ciudad contribuyen a mejorar la calidad del aire, refrescan las temperaturas y embellecen la monocromía del asfalto, entre otros muchos beneficios, pero su desinteresado esfuerzo suele pasar inadvertido. En las calles de Barcelona hay más de 150.000, más una cifra muy superior en parques y en la masa forestal de Collserola, de los cuales solo unos pocos pueden ser considerados la élite, los más singulares, debido a su tamaño, su belleza, su edad, su rareza o su historia.

On Barcelona, con la colaboración de Joan Guitart, jefe del departamento municipal de gestión del árbolado; Jordi Roy, técnico del mismo departamento y coautor de 'Guía de bolsillo de los árboles de Barcelona', y Ricard Llerins, gran aficionado y autor del libro '100 arbres singulars de la ciutat de Barcelona', ha elaborado un catálogo de 12 especímenes imprescindibles que se merecen una visita. 

Además, la sección Echar raíces de On Barcelona ha recopilado a lo largo de los últimos tres años un total de 120 árboles singulares de Barcelona y Catalunya cuya ubicación exacta se puede localizar en el siguiente mapa. Muchos de ellos son ejemplares catalogados como monumentales por la Generalitat.

1. El vigía de Montjuïc

Araucaria australiana (Jardines del Teatre Grec)

Las araucarias son un primitivo género de coníferas que llegó a cubrir gran parte de la Tierra en el Jurásico, pero que en la actualidad ha quedado restringido a un puñado de amenazados enclaves en el hemisferio sur, desde Chile hasta Nueva Caledonia. Algunas especies, sin embargo, han encontrado en la costa mediterránea un nuevo y acogedor hogar como árbol ornamental. Las araucarias son ahora bastante abundantes en los jardines de nuestro entorno, pero raras veces alcanzan las dimensiones (20 metros de altura) de este hermoso espécimen de figura arquetípica, con tronco esbelto desprovisto de ramas y una copa elevada. Barcelona cuenta con otro notable ejemplar de la misma especie ('Araucaria bidwillii') en el recuperado jardín de Can Borní, cerca del Tibidabo.


2. Un bosque de coníferas

Cedros del Himalaya y del Atlas (Jardines del Palacio de Pedralbes)

antonio madridejos

Los jardines del Palacio Real de Pedralbres, la antigua finca Güell de la Diagonal, albergan el bosquete de coníferas más destacado de Barcelona por variedad de especies. Buena parte de los ejemplares proceden del ajardinamiento acometido a partir de 1921 con el objetivo de acoger la nueva residencia real en Barcelona, pero algunos ya existían con anterioridad y tienen por tanto más de un siglo. En la finca se pueden observar pinos carrascos y piñoneros, cipreses comunes y de Arizona y algunas rarezas como libocedros, criptomerias y hasta un araar, pero la joya del recinto, al menos estéticamente, es el conjunto de cedros que recibe al visitante nada más cruzar la entrada principal. Superan los 20 metros de altura.


3. El vetusto patriarca

Algarrobo (Jardines del Doctor Castelló. Les Corts)

antonio madridejos

Es difícil determinar cuáles son los árboles más viejos de la ciudad porque no se conoce la fecha de plantación de los principales candidatos y tampoco es factible datarlos con precisión. En Barcelona no hay árboles muy viejos, posiblemente porque la urbanización acabó con los robles y las encinas que podrían haber optado a los récords, pero sí que hay dos algarrobos cuyo origen parece remontarse a principios del siglo XIX o incluso finales del XVIII. El primero se encuentra en los desangelados jardines del Doctor Castelló, mientras que el otro crece en los de Can Miralletes, en el Camp de l’Arpa. El inapelable paso del tiempo se puede apreciar en su tortuoso tronco.


4. Sobrevivir al cemento

Roble (Parque de la Font del Racó. Sant Gervasi)

álvaro monge

Un catálogo de los árboles más destacados de la ciudad no podía dejar de lado los robles, esencia del paisaje barcelonés anterior a los humanos, pero la selección de un único ejemplar no es tarea sencilla. Roy y Llerins destacan el roble centenario del parque de la Font del Racó, junto a la avenida del Tibidabo, que a fin de cuentas es el mayor de toda la ciudad por perímetro de tronco (3,9 metros a la altura del pecho). Se trata de un híbrido natural ('Quercus cerrioides') que existía en la zona antes de la creación del parque y que se conservó por su singularidad. "El entorno de este magnífico árbol es un auténtico bosque formado por más robles y almeces", dice Roy. Tan natural que se han llegado a observar jabalís.  Otros dos robles dignos de mención, ambos de la especie 'Quercus pubescens', se hallan en los jardines de la Tamarita, al principio de la avenida del Tibidabo, y en el patio de la escuela Lexia, junto a la avenida de Esteve Terrades.


5. El patriarca chino

Ginko (Edificio histórico de la UB. Plaza Universitat)

joan mateu parra

El jardín de Ferran Soldevila, el espacio verde que rodea el edificio histórico de la Universitat de Barcelona (UB), es un inesperado remanso de paz entre el incesante tráfico del Eixample. Entrar en él, algo que prácticamente solo hacen unos pocos estudiantes, muchos de ellos extranjeros, es adentrarse en un mundo de recogimiento. Su árbol más sobresaliente es un ginkgo o árbol de los cuarenta escudos que crece encajonado junto a un muro paralelo a la calle de Aribau y que mide 18 metros de altura. Fue plantado hacia 1904, por lo que se trata del representante más viejo de su especie en Catalunya y uno de los primeros de España. Está en un emplazamiento óptimo para crecer, afirma Llerins, porque a su lado "no hay otros árboles que le hagan competencia".


6. El árbol trasplantado

Almez (Plaza de Josep Andreu i Abelló. Trinitat Vella)

antonio madridejos

El almez de la plaza de Josep Andreu Abelló, un recuperado espacio verde del barrio de la Trinitat Vella, es un buen ejemplo de ciencia jardinera: el ilustre árbol no siempre ha estado en el emplazamiento actual, sino que antes crecía en el interior de una fábrica que hubo que derribar debido a unas obras en la Ronda de Dalt. Ocho años después del trasplante, el almez se ha adaptado magníficamente. Es uno de los mayores ejemplares de su especie en Barcelona (2,71 metros de perímetro de tronco) y posiblemente el más hermoso.


7. En el parque de los obreros

Grevillea o roble australiano (Jardín de los Drets Humans. Zona Franca)

antonio madridejos

El Jardín de los Drets Humans, abierto al público en el 2007, nació en la década de los 60 del pasado siglo como lugar de asueto para las familias de los obreros de la fábrica de lámparas Z de Philips, en la Zona Franca.. La esposa del propietario, experta paisajista, creó un recinto botánico en el que dominaban las especies foráneas, algunas traídas personalmente de sus viajes. Aunque el jardín actual es fruto de una reforma bastante reciente, mantiene algunos elementos botánicos de décadas pasadas como una grevillea que no tiene parangón en toda el área metropolitana por tamaño y belleza. El espécimen, catalogado como árbol de interés local, mide 24 metros de altura y posee un perímetro de tronco de 2,42 metros.


8. El gigante de la Exposición

Alcanforero (Jardín Botánico Histórico. Montjuïc)

álvaro monge

El Jardín Botánico Histórico (JBH) es una herencia del proyecto de urbanización de la montaña de Montjuïc acometido con motivo de la Exposición Internacional de 1929. Según el proyecto del eminente botánico Pius Font i Quer, la antigua cantera de la Foixarda, detrás del MNAC, un espacio degradado en aquella época, se transformó en un moderno recinto botánico que incluye una masía de estilo tradicional, unos huertos, un riachuelo con cascada, algunas especies sumamente raras y los que actualmente son los árboles más altos de la ciudad.

El alcanforero del JBH es uno de sus ejemplares más conspicuos y una de las primeras recomendaciones de todos los especialistas. Aunque no es un árbol particularmente alto, Guitart, responsable municipal del arbolado, destaca dos características: por una parte, se trata de una especie asiática muy poco representada en Barcelona, prácticamente única; por otra, dispone de una curiosa estructura radicular, un tronco que se bifurca en tres grandes ramas a baja altura y una gran copa con una proyección de sombra de 28 metros.


9. Un americano en el hospital

Magnolia (Jardines de la Maternitat de Les Corts)

antonio madridejos

La magnolia común ('Magnolia grandiflora'), originaria del sureste de EEUU, se ha hecho en las últimas décadas un hueco entre las especies más habituales de Barcelona. De los más de 1.500 ejemplares actuales, hay uno en los jardines de la Maternitat que, según considera Llerins, merecería figurar en el catálogo de los árboles más destacados de la ciudad. El espécimen, que crece junto al pabellón más cercano al Camp Nou, no solo es el mayor representante de su especie en Barcelona, con un perímetro de tronco de 2,60 metros, así como uno de los más viejos, sino que tiene una copa impresionante, prosigue Llerins. En un diseño muy moderno para la época, los jardines de la Maternitat fueron proyectados a finales del siglo XIX para que los ingresados en el recinto, que en aquel tiempo era un hospital para madres en dificultades y niños expósitos, disfrutaran de un ambiente saludable.


10. Entre muros góticos

Palmera datilera (Casa de l’Ardiaca. Ciutat Vella)

joan mateu parra

Las palmeras no son árboles en sentido estricto, sino plantas de aspecto arborescente, pero en una ciudad tan bien surtida de especies como Barcelona sería imperdonable no citar algún ejemplo célebre. Joan Guitart destaca entre sus preferencias un ejemplar rodeado de historia: se trata de la palmera datilera ('Phoenix dactylifera') que crece en el patio exterior de la Casa de l’Ardiaca, actual sede del Archivo Histórico de Barcelona, junto a la catedral. Como explica el jefe del departamento municipal de gestión del arbolado, la palmera creció entre las paredes góticas sin nada que la perturbara, "pero a medida que fue haciéndose grande empezó a sobresalir del edificio y hubo que sujetarla para que el viento no la tumbara". Ahora luce unos arneses metálicos que evitan que se incline peligrosamente. La palmera, que fue plantada en 1873, mide unos 25 metros de altura.


11. La reina de Fontserè

Casuarina o pino australiano (Parque de la Ciutadella. Ciutat Vella)

joan mateu parra

La urbanización de la Ciutadella con motivo de la Exposición Internacional de 1888, bajo el proyecto de Josep Fontserè, supuso la transformación del antiguo recinto militar en un parque ciudadano inspirado en los Jardines de Luxemburgo de París. Entre los elementos botánicos que sobreviven de aquella época destaca la gran casuarina situada junto al lago de la cascada, un ejemplar con un imponente tronco bifurcado, aspecto armonioso y una altura de 23 metros. Es la mayor de su especie en Barcelona. La casuarina, especie de origen australiano, era por aquel entonces una rareza, pero con el paso del tiempo se ha popularizado en muchas ciudades europeas debido a su capacidad para resistir suelos pobres y veranos secos.


12. De California a Horta

Secuoya roja (Parque del Laberint. Horta-Guinardó)

antonio madridejos

El parque del Laberint d’Horta, el más antiguo de la ciudad de Barcelona, cuenta entre sus atractivos botánicos con una secuoya roja que fue plantada hacia 1923. La especie, que no debe confundirse con su pariente la secuoya gigante, mucho más habitual, es una conífera de altísimo porte que hasta el siglo XIX cubría toda la costa de California y que hoy está amenazada. La secuoya del Laberint alcanza unos meritorios 24 metros de altura –aunque muy lejos de los más de 100 que pueden alcanzar en California–, pero muestra algunos síntomas de defoliación.