Alta cocina en bola

Los helados más atrevidos de Barcelona

Aquí tienen tarrinas de masa madre, de sobao, hasta de melón con jamón. Bienvenidos a la nueva era del cucurucho. Estos son los sabores más originales del verano

Uno de los vistosos polos de Paral•lelo: vegano, sin lactosa y con interior de sorbete de pistacho.

Uno de los vistosos polos de Paral•lelo: vegano, sin lactosa y con interior de sorbete de pistacho. / Instagram

Prioridad del verano: darte todos los caprichos de los que te has privado durante el invierno. Si el helado se encuentra en el número uno de tu lista de pecados a cometer, estás en la ciudad adecuada. Barcelona es un hervidero de heladerías, en Ciutat Vella hay más heladerías que personas, por eso hemos decidido centrarnos en las más atrevidas. En las heladerías que evitan los sabores de siempre, trabajan con producto de temporada y se la juegan a diario con combinaciones de ingredientes inusuales. El helado de Pitufo ya es historia: bienvenidos a la nueva era del cucurucho.  

1. Vuelta al mundo 

Welcome to the jungle

Viaje exprés a Perú con la chicha morada de Selvática.

/ David Egui

Las cubetas de Selvática son como una vuelta el mundo. Frutas tropicales e ingredientes de todo el planeta se mezclan y seducen al cliente en un mostrador multicolor del que salen bolas de helado de textura celestial y sabor con poso, del que se queda en tu lengua un buen rato. La colombiana Natalia Ramírez ha puesto todos sus conocimientos de pastelería y cocina en el refrigerador para dar forma a una de las heladerías más vitales y viajeras de Barcelona. El helado de chicha morada es un viaje directo a Perú. Si el calor aprieta, el helado de sandía y lichi te salvará el pellejo. Si eres golosón, tu 'crush' es el de guayaba con queso. Y si no puedes hacer ese viaje a México que tanto deseabas, el helado de tamarindo con tajín te ayudará a superarlo. Martínez de la Rosa, 65.  www.selvatica.barcelona


2. Sobao maravillao 

Tarrinas de Poble Sec

Taco de nata y tofe de Pichi.

/ Instagram

Ha resucitado las instalaciones de un viejo bar de barrio de Poble Sec que los vecinos adoraban. Seguramente, las preciosas vidrieras de la entrada son un guiño a su pasado. Con solo un mes de vida, Pichi ya se ha coronado como una de las mejores heladerías de Barcelona. Y el entusiasmo que ha generado es del todo merecido. Fabrica a diario unos helados cremosísimos que la clientela devora al aire libre, en los bancos de madera de la entrada. Hay sabores clásicos, pero entre sus opciones más atrevidas encontramos maravillas como los helados de sobao pasiego, 'mel i mató' o crema catalana. Si buscas otros formatos, el taco de nata y tofe y el brioche con helado deberían estar subrayados con tu Stabilo Boss más fluorescente.  Lleida, 41. Instagram: @pichigelateria


3. Raval Fantasy 

Sin miedo

Una de las tarrinas de especialidad de Natas Heladas.

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¿Y los tesoros de la casa? Escondidos en recipientes metálicos. Ni siquiera tu sucia mirada podrá dañarlos. Natas es una pequeña heladería gurmet adosada a la librería La Central del Raval, lo que le añade al concepto una buena dosis de encanto. Pertenece a la familia de Satan’s Coffee, pero en lugar de café, factura auténticos helados de especialidad. Helados cremosos, preñados de sabor y con un espíritu claramente juguetón. ¡Shoyu caramel, mint chip, tres leches, mango lassi, cacahuetes con arándanos! Fantasías comestibles en cucurucho o tarrina para golosos sin miedo. Puro Raval. Elisabets, 6. Instagram: @natasheladas


4. Ábrete sésamo 

Lametón de kombucha

El helado-icono de Arigato: de sésamo negro.

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Es uno de los mejores restaurantes de Barcelona. Y una de las mejores heladerías también. Tiene mucho mérito. Cada vez que voy a Arigato, salgo con el convencimiento de que su equipo solo busca la excelencia y no piensa bajarse de ahí. El día que haga algo por inercia dejará de ser Arigato. De ahí que sus helados artesanales sean sublimes y estén en lo más alto de mi podio heladero particular. De clara inspiración japonesa, su catálogo de sabores es uno de los más estimulantes de Barcelona. El helado vegano de sésamo negro es un icono de la casa. El de nuez y shiro-miso, una cascada de sensaciones. Y tiene una novedad que no he visto en ningún otro sitio, unos sorbetes de kombucha que están escandalosamente deliciosos. Arigato, siempre con la cabeza por delante en la foto 'finish'. Roger de Llúria, 114. arigatobarcelona.com


5. Alta heladería 

De campeonato

Helado gurmet de Sant Croi: de té matcha orgánico con ‘gelée’ de yuzu y pipas de calabaza caramelizadas.

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Albert Roca ganó el campeonato de España de heladería artesana de 2022. Si vas a los dos locales de su heladería-pastelería Sant Croi, sabrás el porqué. De hecho, podrás pegarle unos buenos lengüetazos al sorbete de mango con crocante de almendra y ganache de té negro de rosas que le ayudó a hacerse con el título. En Sant Croi, los helados parecen platos de estrella Michelin. A Albert le gusta complicarse la vida y retar el cliente. Prepárate para bañarte en la cremosidad imposible de un producto gurmet con mezclas de ingredientes que tienen muchas hora de trabajo detrás. ¿Buscas emociones fuertes? Necesitas su helado de té matcha orgánico con gelée de yuzu y pipas de calabaza caramelizadas: te lo habrás acabado antes de leer el nombre. Pàdua, 91. Bassegoda, 56. santcroi.com


6. Masa madre 

Gelato del futuro

En Paral•lelo se atreven hasta con helado de masa madre.

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Me acerco a la tienda a la hora de la siesta, con un sol abrasador castigando Barcelona, e incluso en dichas condiciones hay cola. El éxito de Paral•lelo es proporcional a la calidad de su gelato. Todo se hace desde cero y en cada helado encontrarás producto de proximidad y de temporada. Y no parece haber límites creativos para un equipo italiano que maneja recetas de temporada con mucho sex appeal (sandía, melón con menta o albaricoque con amazake) y se atreve con benditas locuras como el helado de masa madre, que emula una masa de brioche antes de ser horneada y lleva una pizca de magia de la chocolatería artesana Lot Roasters. Por cierto, no te olvides de pedir también el de parmesano o tendrás que volver a hacer la cola. Sèneca, 18. parallelogelato.com


7. Ratafía bajo cero 

Catalunya en cucurucho

La especialidad de Baboia: ‘pet de monja’ con helado. 

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La francesa Laurence Mickalos imaginó una heladería centrada en la pastelería y otros platos de la cocina tradicional catalana. Gelato nostrat, por así decirlo. Y se alió con el maestro heladero Jordi Roig para dar vida en Baboia a una colección de sabores de la terra tan sorprendentes como conseguidos. El helado de ratafía, por ejemplo, es una de sus apuestas más arriesgadas: sabe a ratafía, pero tiene el dulzor y untuosidad de un helado gurmet. Impresionante también el de coca de Sant Joan, con trocitos de fruta escarchada y un sabor que reverbera en tu boca un buen rato. Helado de cabello de ángel. Mel i mató. ¡Pets de monja! Y atención a su nueva incorporación veraniega: helado de melón con jamón. Si quieres, le echan virutas de jamón a la bola. A ver quién supera eso.  Canvis Vells, 2. www.baboia.es


8. Gelato king 

Ponte a la cola

Pocos helados despiertan tantas colas.

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Las colas forman parte de la experiencia Delacrem. Llévate un libro porque vas a tener que esperar un buen rato para conseguir esa tarrina. Pocos helados despiertan tanto fervor en Barcelona. Elaborados al estilo italiano, con una cremosidad imposible, un rigor artesanal inquebrantable y un cásting de ingredientes digno de Hollywood, los helados con producto de temporada de Delacrem no se han dejado aburguesar por el éxito, antes al contrario, siguen persiguiendo una perfección que tocan con la punta de los dedos. Si quieres evitar colazas, puedes ir a su obrador del paseo de Sant Joan, más pequeño, sí, pero con un helado de mascarpone, café y toffee que te reconcilia con la vida. Enric Granados, 15. Paseo de Sant Joan, 59. delacrem.cat


9. Taiyaki para todos 

Helados japoneses

Helado de almendra, albaricoque y soja de Kurimu.

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Sin el maestro Takashi Ochiai, Barcelona sería una ciudad más triste. La pastelería que lleva su nombre forma parte del ADN del Eixample. El helado de matcha siempre ha sido uno de sus productos estrella, se entiende que la casa decidiera abrir una heladería a pocos metros. Se llama Kurimu, tiene el sello de calidad Ochiai y maneja helados top, elaborados a diario de forma artesanal, con los mejores ingredientes. Gelato nipón. Alta cocina en bola. Posiblemente la vitrina con los sabores más originales de Barcelona. El sorbete de cereza y umeboshi es la diva de las cubetas cuando aprieta el calor. Y su helado de yogur con wasabi merece un taconeo. ¿No te gusta el calor? Recurre al kakigori: nieve dulce en tu boca. ¿Te gusta el porno? Pide un batido y métele una bola de helado. Y ya.  Comte d’Urgell, 116. www.ochiaipastisseria.com


10. Vuelta a la niñez 

Recuerdos en frío

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