Una década de Jazzing

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Joan Chamorro

Joan Chamorro / Ferran Sendra

Marta Cervera

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Sant Andreu y el jazz van de la mano desde que Joan Chamorro empezó a inocular su pasión por esa música surgida en EEUU fruto del crisol de culturas y a contagiar su swing a niños que se han convertido en destacadas figuras gracias a su método. En la Sant Andreu Jazz Band (SAJB) dieron sus primeros pasos la famosa multiinstrumentista Andrea Motis, que ha grabado algunos discos con el sello como Verve e Impulse! y la trombonista Rita Payés que más allá de su carrera acompañó a C.Tangana en su gira 'El madrileño'. Muchos otros han surgido de esta formación que este año alcanza la décima edición de su festival Jazzing con una potente proramación en la Fabra i Coats, del 1 al 3 de septiembre.

La Sant Andreu Jazz Band este año en la plaza Reial de Barcelona. La violinista Èlia Bastida y el saxofonista Edu Ferrer, 'veteranos' exmiembros del conjunto (arriba de todo) siguen actuando con la SAJB puntualmente.

La Sant Andreu Jazz Band este año en la plaza Reial de Barcelona. La violinista Èlia Bastida y el saxofonista Edu Ferrer, 'veteranos' exmiembros del conjunto (arriba de todo) siguen actuando con la SAJB puntualmente. / EPC

Además de la magnética SAJB, este año tocarán en la décima edición del Jazzing la mexicana Cedros Big Band, la gallega Imagine Jazz Orchestra de Vigo, la suiza Jazzing Fribourg Orchestra y la Fredi's Jazz Band de Matadepera. También actuarán saxofonistas de la talla de Joel Frahm y de Scott Hamilton, entre otros, dos invitados de lujo. Más allá de poder verles en directo, ambos ofrecerán clases magistrales a los jóvenes miembros de esta banda-escuela con músicos que abarcan de los 7 a los 21 años. Los benjamines actualmente son los hermanos Nils y Sander Theuns que tocan la batería y el saxo, respectivamente, en la jovencísima Dixie de la SAJB.

Elsa Armengou era un retaco de 6 cuando llegó a la SAJB, la trompeta era casi más grande que ella pero dejaba pasmados a todos cuando tocaba

Tener a dos saxos tenores de importantes internacionalmente como Hamilton y Fram es algo que no ya no sorprende a los miembros de la SAJB, que han despertado la admiración de grandes artistas. "Hamilton ha grabado bastante con nosotros. Fram es la primera vez que viene al Jazzing pero hemos tocado con él en el Palau de la Música en 2015 y fue increíble. También tocamos con él en una gira que hicimos con Andrea Motis por EEUU", recuerda Chamorro. Su sistema de enseñanza, único en el mundo, se ha convertido en un referente.

Compromiso y entusiasmo

El multiinstrumentista Chamorro expone a sus jóvenes intérpretes a la música y a los conciertos desde muy jóvenes. No hay motivación mejor que prepararse para una actuación, una gira o un disco. Él, que dirige el conjunto con el mismo ímpetu con el que instruye a sus alumnos. Valorando tanto su talento como sus ganas de aprender, no la edad. Elsa Armengou que ahora tiene 15 años, cuando llegó a la SAJB era un retaco de 6 y la trompeta era casi más grande que ella pero dejaba pasmados a todos cuando tocaba.

Joan Chamorro durante un concierto con la SAJB en la Barts

Joan Chamorro durante un concierto con la SAJB en la Barts / Ferran Sendra

A sus pupilos Chamorro les transmite su entusiasmo por el jazz, les motiva para que escuchen y descubran a artistas de otras épocas. Para que se superen. La SAJB es un ecosistema basado en la confianza mutua donde cada uno debe aportar su granito de arena. Chamorro les incita siempre a querer ir más allá, a explorar y a no conformarse con lo que ya saben. En la música, como en la vida, si uno no evoluciona y hace cosas diferentes, se aburre. Lo mismo ocurre en el jazz: necesita creatividad e improvisación para insuflarle vida. Las ganas y la energía de este conjunto joven y bien afinado es un modelo admirado en el mundo entero.


En la SAJB aprenden a amar el jazz a base de cantar y de bailar, no solo a tocando su instrumento o leyendo una partitura con un maestro y director que tanto contesta a preguntas, como aclara dudas de sus jóvenes músicos como hace sugerencias para que vayan ampliando sus conocimientos. Les anima a escuchar, transcribir, imitar, improvisar, practicar, compartir y, sobre todo a disfrutar de la música. Como si fuera un juego pero deben esforzarse.

"La Sant Andreu Jazz Band ha sido la mejor escuela que he podido tener musicalmente. Pero además me ha inculcado unos valores, disciplina de trabajo y humildad"

Jan Domènech Vayreda

"La Sant Andreu Jazz Band ha sido la mejor escuela que he podido tener musicalmente. Pero además me ha inculcado unos valores, disciplina de trabajo y humildad. Mis compañeros son como una gran familia", asegura Jan Domènech Vayreda, pianista y compositor que actualmente vive en Holanda donde trabaja con un trío de jazz que compagina con un quinteto con música original que ha formado con algunos compañeros de la SAJB.

La trombonista Rita Payés. 

La trombonista Rita Payés.  / Andreu Dalmau/ Efe

El año pasado publicaron un álbum que ha sido seleccionado por Juventudes Musicales de Catalunya. Al pianista, que ya ha participado en 30 discos, entre ellos 'When love is arround' con la cantante Paula Barranco, la SAJB le permitió exponerse muy joven a experiencias formidables. Entre sus mejores recuerdos valora "los momentos en que hemos tocado con grandes músicos invitados, especialmente el concierto de mi presentación con Joe Magnarelli, Dick Oatts y Scott Hamilton". Y entre lo más difícil señala "lo complicado que era conseguir la concentración en los conciertos durante viajes largos de autobús. Pero también fueron grandes momentos en los que he aprendido mucho".

"He podido estar en escenarios continuamente poniendo en práctica ya profesionalmente todo lo que estaba estudiando y grabar con músicos de nivel internacional"

Èlia Bastida

Para Èlia Bastida entrar en la SAJB fue descubrir otro mundo. "Tenía 17 años cuando entré, estaba terminando 2º de bachillerato y 6º de grado medio de violín clásico, estaba super decidida a presentarme al superior de clásico y mi día a día estaba totalmente focalizado en este estilo de música", recuerda. Pero preparar las dos piezas que Joan Chamorro le había pedido para poder entrar la hizo cambiar. "Empecé a descubrir otro mundo musical muy rico que me daba una de las cosas que encontraba a faltar en el clásico, libertad de creación. El mundo de la improvisación, la libertad que da el jazz, las infinitas formas de tocar cada melodía, las harmonías, me abrieron la posibilidad de dedicarme a esta música y lo vi clarísimo en pocos meses. Quería dedicarme al jazz. Empecé a estudiar muchísimo para entrar en este nuevo lenguaje y luego decidí presentarme al superior de jazz en vez del de clásico, pero sin dejar de tocar clásico".

Como el resto de sus compañeros valora haber tenido "la oportunidad de estar en escenarios continuamente poniendo en práctica ya profesionalmente todo lo que estaba estudiando, grabar con músicos de nivel internacional y grabar el primer disco a mi nombre 'Joan Chamorro presenta Èlia Bastida'. La SAJB me ha permitido llegar a mucha gente. ¡Realmente ha sido un regalo formar parte de esta big band!", dice la violinista, que prepara su sexto disco. Además de tocar en diversos conjuntos como HalliGalli Quartet que abrirá el Jazzing este viernes, el año pasado publicó su metodología de violín jazz 'Swing with your violin' (Boileau). 

Andrea Motis y Chamorro en 2014.

Andrea Motis y Chamorro en 2014. / EPC

80 músicos en 18 años

La mayoría de quienes siguen el método Chamorro acaban dedicándose profesionalmente a la música. "Suelen seguir estudios superiores en la Esmuc, el Liceu o el Taller de Músics. Y abandonan la SAJB para volar por su cuenta sobre los 20 o 21 años", recuerda Chamorro, un auténtico hombre orquesta. "Un 80% acaba dedicándose a la música, un par ha optado por la pedagogía y el resto ha hecho otras carreras", destaca. La SAJB cumplirá pronto 18 años. "Por ella han pasado más de 80 músicos y hemos grabado casi unos 50 discos". Su pequeña casa en Sant Andreu, estrecha y alargada, es también su lugar de trabajo y su estudio de grabación.

"Cuando esto empezó éramos un grupo de seis. Lo pasábamos en grande y se convirtió en una escuela y una inspiración para mucha gente"

Joan Chamorro

Más seguidores en YouTube que el Lincoln Center

Chamorro nunca imaginó el recorrido que tendría su idea de animar a unos chavalines a tocar jazz. "Cuando esto empezó éramos un grupo de seis. Lo pasábamos en grande. Aquello se acabó convirtiendo en una escuela y una inspiración para mucha gente en todo el mundo". El grupo sigue cambiando pero su ADN se mantiene intacto. "Cada año entran unos cuatro niños, otros se van porque se hacen mayores y emprenden sus carreras", explica. Pero muchos siguen ligados a la SAJB y a menudo actúan como artistas invitados. Su canal de YouTube tiene casi 250.000 inscritos, una barbaridad. "Si es que tenemos más que el Lincoln Center", apunta Chamorro que ha explicado su método y filosofía de trabajo en muchos lugares, entre ellos, la prestigiosa Universidad de Stanford (EEUU). Y algunos vídeos superan los seis millones de visualizaciones.

"La mayoría de intérpretes más conocidos de la SAJB son chicas: Andrea Motis, Rita Payés, Magalí Datzira, Eva Fernández, Alba Armengou... Eso es en gran parte porque todas ellas además de tocar un intrumento se han desarrollado como cantantes. Y éstos suelen ser siempre los más famosos entre el gran público. La gente conoce más a Nat King Cole, Nina Simone y Diana Krall que a Thelonious Monk o a Joe Lovano, que son dos 'cracks'", apunta Chamorro. En este sentido recomienda no perder de vista a otros miembros y exmiembros de la formación como los saxofonistas Koldo Munné y Marçal Perramon, el trombonista Joan Codina, el trompetista Joan Mar Sauqué o el pianista Marc Martín.

Descontento

¿Qué pasará cuando Chamorro no esté? ¿Tendrá continuidad este fenomenal proyecto? "Mi legado quedará en la gente que ha aprendido conmigo. A mí me queda la satisfacción de ver cómo han ido creciendo como personas y como artistas". Este proyecto es su vida. Chamorro le dedica todas las horas porque se ocupa de todo y solo delega los aspectos organizativos a Blanca Gallo, su fiel colaboradora que le ayuda en tareas de como la última gira que han hecho por Austria y Hungría.

"Esto funciona porque yo también toco y me encanta la enseñanza. Nunca he pensado en la continuidad de este proyecto ni en llevarlo a otro sitio. Nada. Uno de mis lemas es: lo importante es el camino. Y mientras sea feliz y el camino funcione, es decir, mientras se aguante la SAJB económicamente, seguiré". Es una advertencia porque este año el Jazzing se ha quedado sin ayuda del Distrito de Sant Andreu y se ha eliminado una de sus actuaciones en plena calle. Chamorro reclama más apoyo. "Yo no cobro nada por organizar este festival. Los niños tampoco pagan nada porque la SAJB se financia con los conciertos y los discos".

De los 100.000 euros de esta 10ªedición del Jazzing, 47.000 procede de ayudas públicas: 30.000 del Ayuntamiento de Barcelona (Turismo), 6.000 del ICUB y 11.000, del ICEC.