Concierto en el Sant Jordi

Sopa de Cabra revive los días de gloria del 'rock català'

  • La banda de Girona compartió sus himnos con artistas de generaciones más jóvenes, como Alfred García, Els Amics de les Arts, Suu, David Carabén y Judit Neddermann, en el cierre de la gira de 30º aniversario de su doble álbum ‘Ben endins’

FERRAN SENDRA

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Se pudo pensar que lo suyo tendría poco recorrido, por musicalmente clasicote (en 1991, sus ‘riffs’ de guitarra ya eran ‘vintage’), corto de técnica en su fase más juvenil y enrarecido por la política, pero, tres décadas después, Sopa de Cabra se ha convertido en un caso único de banda catalana de rock que sigue en marcha y ante audiencias amplias y crecidas. Portando la antorcha de una era, se las tuvo el grupo este sábado con 15.000 seguidores de quintas variopintas en un escenario, el Palau Sant Jordi, que conoce bien.

El guion de este cierre de gira estaba escrito: el doble ‘Ben endins’ a discreción, con algunos retoques en el orden de las canciones y una capa de voces invitadas de generaciones posteriores. Dada la selección de cómplices, el gesto estuvo más encaminado a resaltar el poder transversal de estos himnos que a presumir de que el rock’n’roll sigue vivo y bien.  

Más joven que la canción

Así, después de que Guillem Solé, orgulloso fan fatal del ‘rock català’, atacara ‘Blujins roc’ como su fuera un tema de su banda, Búhos, hubo cruces más heterodoxos a cuento de los urbanos The Tyets y del dúo ‘superpop’ Ginestà en ‘Mai trobaràs’. Pieza esta que, hay que ver, cuestionaba los cuentos de hadas antes de la actual moda de trinchar el amor romántico. En torno a esta temática, Gerard Quintana afirmó que ”el amor se ha convertido en una cosa ridícula en manos de los periodistas de la prensa del corazón y de Tele 5”. Invocando a Cupido, cantó ‘Si et quedes amb mi’ con la tierna Suu, mucho más joven que la canción (tuvo la ocurrencia de nacer en el año 2000).

Concierto de Sopa de Cabra en el Palau Sant Jordi. Gerard Quintana con Xarim Aresté.

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Ahí estuvo Quintana, ‘frontman’ y druida, empujando a la banda en su “retorno al futuro” y recordando sus galones. “Somos gente del siglo XX adaptándose al XXI”. Condición quizá compartida con Xarim Aresté, que enchufó a placer su guitarra en ‘No vull canviar de pell’, exhibiendo la complicidad más honda. También en ‘Guerra’, canto pacifista con los dientes apretados, vía Bob Marley, lanzadera del Quintana predicador, que recordó los días del primer conflicto de Irak para lamentar que “el gran negocio de la guerra no ha dejado de existir en estos 30 años”.

Recuerdo para ‘Ninyin’

La banda, sexteto que incluye dos sólidos fichajes modernos, Valen Nieto y Richard Sohn, se encargó de que aquello no dejara de ser en ningún momento un concierto de Sopa de Cabra, aunque en la fiesta hubiera espacio para que desfilaran Els Catarres (elección algo extraña para enmarcar, en ‘Seguirem somiant’, un recuerdo al muy rockero Joan Cardona ‘Ninyin’), Els Amics de les Arts, Alfred García, Núria Moliner, Joan Dausà o Ramon Mirabet. Los temas suenan hoy más apabullantes que en 1991, y hasta la tontorrona ‘El sexo (que me hace feliz)’ tuvo aspecto de señor estándar rocanrolero, con vibrante solo de piano de Sohn.

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Cayó ‘L’Empordà’, ese hito rebotado de una banda anterior a Sopa, Copacabana (qué extraños caminos siguen a veces los éxitos), y un ‘Podré tornar enrere’ compartido con sentimiento y buena caligrafía por Judit Neddermann y David Carabén. En los bises, el grupo recordó su vida posterior a ‘Ben endins’ deslizando dos citas al álbum ‘La gran onada’ (2020) y presumiendo de ‘El far del sud’, ‘Els teus somnis’, ‘Cercles’… Sopa de Cabra, trascendiendo aquellos ‘riffs’ setenteros, crecidos en técnica, sin rastro de aquella vieja neblina política (en ninguna dirección) y oteando el futuro: “Això d’avui durarà sempre”.