Creatividad y futurismo

Las obras de Jordi Pericot, visionario del arte digital, cobran vida en el IDEAL de Barcelona

Proyecciones y efectos especiales se unen a 25 de sus piezas originales en esta muestra, disponible del 4 de julio al 4 de septiembre

Jordi Otix

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Judith Navarro

Jordi Pericot (El Masnou, 1931) comenzó estudiando Filosofía, simplemente porque no quería vincularse de manera definitiva con ninguna profesión, pero cuando el arte entró en su vida la tomó por completo. Ya fuese en forma de docente, catedrático o creador, se interesó por el porvenir y las innovaciones de su tiempo. Fue capaz de ver más allá y, experimentando con la ciencia y los límites de la pintura plástica, se convirtió en el precursor del arte cinético en Catalunya, una corriente que introducía el movimiento en las obras mediante motores o efectos ópticos.  

Trazó los primeros senderos de lo que actualmente es el arte digital, porque, como él mismo explica, es un "futurálgico", y al toparse su trabajo con la modernidad, este es capaz de tomar más sentido que nunca. Por eso el Centro IDEAL de Barcelona le dedica ahora una exposición integra, disponible del 4 de julio a 4 de septiembre. Una muestra de 25 obras originales del autor que se complementan con una experiencia inmersiva, en la que luces, proyecciones y efectos especiales dan vida a las piezas. Un arte tal y como el que Pericot predijo. 

"Mi obra se construyó en un mundo analógico, pero yo ya intuía lo que llegaría más adelante, esta exposición me completa en este sentido.", asegura el artista. 

Un arte ideológico

No se entiende el arte de Pericot sin su pensamiento, pues el humanismo está muy presente en sus obras. Destaca en ellas la denuncia de la represión franquista y la voluntad de recuperar un pasado que el sistema les robó. 

Es lo que sucede con una de las piezas fundamentales de la exposición, la intervención de una carrocería del modelo de coche Seat 133. Pericot tomó la carcasa y la pintó de gris, color de los vehículos policiales en ese momento, e incluso escribió 90-1C14 (tratando de imitar la palabra POLICÍA) en las puertas. Y como crítica a las autoridades, la llenó con una masa de poliuretano que emula el vómito, dándole un aspecto de lo más desagradable. 

Se colocó en la Rambla de Catalunya, y debía exponerse también en el salón del automóvil de París, donde nunca llegó a causa de la violencia de las protestas lideradas por los guerrilleros del Cristo Rey, el grupo de ultraderecha que provocó la retirada de la pieza. Una recreación de la obra vuelve a exponerse ahora en el IDEAL, donde ha sido firmada en directo por el propio autor. 

Carrera revolucionaria 

Destaca también la presencia de 'MeRdA' (1984), la última obra profesional de Pericot antes de dedicarse plenamente a la docencia. En ella, una secuencia de seis autorretratos pronuncia la palabra "merda", protestando contra la faceta mercantil del arte. 

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"Pretendía plasmar la voluntad de cambio de la gente, porqué lo que hacemos cambia a medida que nosotros evolucionamos. Sentí la necesidad de cambiar el chip y la obra gustó mucho, el público la recuerda con muchísimo cariño.", explica el artista. 

Su trayectoria fue verdaderamente influyente, y su revolucionaria concepción del arte más allá del lienzo se le reconoce todavía a sus 90 años. Esta exposición quiere ser una nueva celebración de su figura. "Él fue el precursor de lo que ahora es el IDEAL, de nuestra obra digital y creativa.", asegura el fundador del centro, Artur Duart.